El equilibrio duró lo que aguantaron las piernas. Después, en ese mismo partido que venía repartiendo posibilidades, empezó a pesar quién podía volver a presionar, quién llegaba al siguiente cruce, quién todavía tenía aire para acompañar una jugada más. San Marino y Guerreros Z abrieron la mañana con un encuentro de buenas intenciones, entre dos equipos que vienen buscando salir de una cosecha de puntos trabajosa y que, aun con sus dificultades, ya habían dado señales de mejoría. Había experiencia de los dos lados, conocimiento de este fútbol donde perder una pelota por adentro puede dejarte al arquero enfrente y donde un buen control de espaldas permite respirar a cinco compañeros. El primer tiempo terminó 2 a 2 porque ninguno consiguió despegarse del otro. Hasta ahí, la discusión estaba abierta.
San Marino encontró en Anfuso a un capitán atento a las distancias. El del medio tiene ese oficio ingrato: debe acercarse al ataque sin abandonar la espalda, ofrecer un pase y, apenas cambia la posesión, estar otra vez del lado de la pelota. Anfuso leyó esas necesidades, asistió y acompañó mientras el físico le permitió sostener el recorrido. A su alrededor, Muza Barraza empezó a darle al juego esa cuota de desequilibrio que no se dibuja en ninguna pizarra. Cuando el diez participa y encuentra con quién combinar, San Marino tiene otra soltura. Puede avanzar sin apurarse, juntar pases, elegir. Y con Lautaro Baldo como referencia arriba también dispone de un camino para saltar la presión: buscar al pívot, asegurar la descarga y avanzar sobre una pelota que el nueve ya sostuvo.
Guerreros fue encontrando cómo cerrar esas puertas. En el complemento tomó mejor a Barraza, le redujo el margen para hacer de las suyas y controló a Baldo para que el envío largo dejara de ser una salida confiable. Ese ajuste tenía una consecuencia concreta: si San Marino no podía descansar la pelota arriba, debía salir por abajo. Y ahí lo esperaban los Z, con piernas para morder y volver a morder. En fútbol seis, presionar exige mucho más que correr detrás del que lleva la pelota; hay que acompañar, achicar las opciones, llegar a la descarga. Si uno salta y el resto queda lejos, el rival encuentra una pared y se va. Esta vez Guerreros sostuvo el esfuerzo colectivo y consiguió quites en momentos que empezaron a inclinar la mañana.
El recambio tuvo su valor. Mientras San Marino perdía algo de intensidad, los Z conservaban oxígeno para disputar la siguiente. Cuesta muchísimo jugar cuando el rival mantiene la velocidad y a uno le empieza a faltar ese segundo para controlar, levantar la cabeza o llegar al apoyo. La pelota parece quemar más. Los espacios se hacen pequeños. San Marino fue perdiendo continuidad y Guerreros aprovechó ese tramo para sacar la diferencia que el primer tiempo le había negado.
También hubo una respuesta donde hacía falta inventarla. Ante la ausencia de algunas piezas ofensivas, el capitán González se fue a jugar de delantero y cumplió con creces: dos goles, el segundo un golazo, y oportunidades para ampliar su cuenta. Le tocó ocupar otro lugar y estuvo a la altura de lo que pedía el partido. Hay tardes en las que llevar la cinta también significa eso: ponerse donde el equipo necesita, aunque cambie el paisaje y el arco quede bastante más cerca de lo habitual.
Pero la pelota tuvo un dueño especial en Pepo Cermelli. Fue el jugador más completo del encuentro, el que más consiguió jugarla de verdad. La llevó, la pisó, encontró pases con cara interna y externa, marcó, recuperó y también convirtió. Su influencia apareció en distintas necesidades del equipo: cuando había que avanzar, ofreció conducción; cuando convenía sostener, guardó la pelota; si un compañero encontraba espacio, lo habilitó. Guerreros podía buscarlo para darle sentido a una posesión que venía apurada. Y eso vale muchísimo en un partido que empieza a definirse por el desgaste, porque tenerla bien también permite que los demás recuperen aire. El Pepo sostuvo buena parte de ese fútbol con el que los Z terminaron haciendo suyo el complemento.
Fue 5 a 3 para Guerreros, una victoria construida a partir de la persistencia, de los ajustes en la marca y de un Cermelli encendido para interpretar lo que iba pidiendo la mañana. San Marino se quedó con el dolor de haber competido de igual a igual y no haber podido sostenerlo hasta el cierre, aunque ese primer tiempo también le pertenece y merece servirle de referencia. Allí hubo equilibrio, asociaciones y recursos para lastimar. El desafío será encontrar cómo conservarlos cuando las piernas empiecen a discutir con las ideas. Guerreros, por su parte, volvió a sumar argumentos para creer en su recuperación: tuvo banco, tuvo respuesta y encontró en sus hombres de experiencia el fútbol necesario para ganar. A las nueve y diez arrancaron dos equipos necesitados de puntos. Al final, los Z se llevaron tres que costaron bastante más de lo que cuenta una tabla.
San Marino
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Guerreros Z
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3 |
5 |
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| Nro | Jugador | Goles | Pts | Nro | Jugador | Goles | Pts |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Torres, Ramiro | 6,5 | 1 | Ortiz, J. Cruz | 7,0 | ||
| 4 | Baldo, Lautaro | 6,5 | 2 | Fernández, Lautaro | 6,5 | ||
| 5 | Berardi, Ignacio | 6,5 | 5 | González, Ezequiel | 2 | 8,5 | |
| 7 | Bilordo, Gonzalo | 6,5 | 6 | Bedetti, Gonzalo | 6,5 | ||
| 10 | Barraza, Gonzalo | 1 | 6,5 | 7 | Cermelli, Pedro | 2 | 8,0 |
| 15 | Anfuso, Valentín | 6,5 | 8 | Tesi, Santiago | 7,0 | ||
| 17 | Bertoldi, Tobías | 1 | 7,0 | 21 | Marin, Mateo | 6,5 | |
| 77 | Navarro, Martín | 1 | 6,5 | 54 | Martín, Brian | 1 | 6,5 |
| PROMEDIO: | 6,56 | PROMEDIO: | 7,06 | ||||
| PARTIDO: Muy bueno | ÁRBITRO: | ||||||
| AMONESTADOS: Barraza, G. (San Marino) | |||||||
Historial
| San Marino | 3 - 5 | Guerreros Z |
| Ratoes | 2 - 10 | Parne Kipada |
| Allax | 2 - 3 | Jogo Bonito |
| Los Alamos | 4 - 6 | Nolimpio |