Guerreros Z y San Marino jugaron uno de esos partidos que parecen encerrados con llave desde el primer minuto. Cerrado, apretado, con poco espacio para pensar y todavía menos para equivocarse. Hubo infracciones, hubo tiros castigo y hubo que jugar cada pelota como si fuera la última, pero lejos de ser un partido aburrido fue todo lo contrario: fue entretenido justamente porque nunca terminó de abrirse. De esos encuentros donde el que mira sabe que en cualquier momento puede aparecer una pelota suelta, una segunda jugada, un rebote, una distracción y ahí puede estar la historia completa. Y apareció. Apenas. Lo justo para que San Marino se llevara un 2 a 1 que tuvo de todo un poco, pero que fundamentalmente se explica desde los detalles.
Guerreros pegó primero. Encontró la ventaja y parecía que el partido podía empezar a inclinarse, pero San Marino no se desesperó. No tuvo una superioridad futbolística aplastante ni mucho menos. Lo dio vuelta con más carácter que fútbol, con esa capacidad que tienen algunos equipos para seguir insistiendo cuando el partido no les ofrece demasiadas puertas. Y en ese contexto Tincho Navarro fue importante, porque ya desde el primer tiempo encontró algunas asistencias, puso pelotas donde había que ponerlas y dejó a sus compañeros en condiciones de definir, aunque las ocasiones no terminaron en gol. San Marino llegaba, pero le faltaba esa última puntada. Guerreros, mientras tanto, también hacía su trabajo atrás y conseguía que el rival no encontrara demasiados caminos limpios hacia el arco.
Y ahí estuvo una de las claves de la tarde: las defensas superaron claramente a los ataques. Los espacios eran mínimos, la pelota viajaba de pie en pie con dificultad y cada avance parecía necesitar una jugada extra para poder terminar en ocasión clara. Nico De Paula tuvo dos situaciones que podían haber cambiado la historia, pero no pudo resolverlas de la manera que seguramente él mismo hubiese querido. San Marino, además, tuvo dos tiros castigo y tampoco consiguió aprovecharlos. En un partido así, donde los goles cotizan caro, dejar pasar esas oportunidades después se paga.
Por eso el 2 a 1 termina teniendo ese sabor particular de los partidos parejos. Porque cuando dos equipos están tan cerca, cuando ninguno consigue establecer una diferencia futbolística importante y el resultado termina cayendo para un lado, casi siempre hay que buscar la explicación en una pequeña cosa. Un error en la salida, una pelota que se pierde donde no se debe, una distracción, una mala decisión, un cambio que no termina de funcionar, una pelota parada mal defendida. Puede ser cualquiera. Y también puede ser simplemente que uno estuvo un segundo más atento que el otro. En el fútbol de espacios reducidos, ese segundo vale oro.
Y acá aparece esa pregunta inevitable que queda flotando después del partido: ¿qué hubiese pasado si Nico De Paula tenía más minutos? Porque sabemos que es un jugador capaz de jugar el partido completo y tiene una cuota goleadora importante. Pero Guerreros tiene un plantel largo, hay muchos jugadores, todos quieren entrar, todos quieren jugar y todos tienen derecho a tener su oportunidad. Entonces aparecen las rotaciones, los cambios, los minutos repartidos, jugadores que quizás salen cuando están bien, otros que entran buscando cambiar la dinámica y una articulación que todavía no parece estar del todo aceitada. ¿Con Nico más tiempo en cancha el resultado habría sido otro? ¿Habría cumplido esa cuota de más de un gol por partido? No lo vamos a saber nunca. Y está bien. Porque eso ya pertenece al terreno de las hipótesis y el fútbol se escribe con lo que ocurrió, no con lo que pudo haber ocurrido.
La realidad dice que San Marino encontró esos pequeños espacios que Guerreros no pudo aprovechar. Y cuando apareció la oportunidad, el equipo de Anfú tuvo la personalidad suficiente para quedarse con ella. Dos goles del Facha Mazzali, dos golpes precisos en un partido donde cada golpe pesaba el doble, y San Marino terminó dando vuelta una historia que había empezado cuesta arriba. No necesitó jugar mucho mejor. Necesitó jugar un poco mejor en los momentos que importaban.
Guerreros, del otro lado, se quedó con las manos vacías, pero con algo que también puede servirle para adelante. Eze González, su capitán, está apuntando al grupo, y eso dice mucho de cómo se entiende un equipo. Porque no siempre se gana. No siempre las cosas salen como uno quiere. Y un plantel largo, por más recursos que tenga, necesita tiempo para encontrar la manera de que todos esos nombres funcionen como una sola pieza. En el 6 contra 6 eso se nota enseguida. No alcanza con tener buenos jugadores: hay que lograr que se encuentren, que se cubran, que sepan quién salta, quién espera, quién cierra y quién ocupa el espacio que deja el compañero. La química no se compra. Se construye partido a partido.
Y San Marino construyó el suyo desde la resistencia. Aguantó cuando Guerreros pegó primero, generó cuando tuvo la posibilidad y encontró en el Facha la llave para abrir un partido que parecía no querer abrirse nunca. No fue una victoria de brillo. Fue una victoria de esas que se trabajan con los dientes apretados, que se sufren y que después se festejan distinto. Porque ganar un partido abierto tiene una cosa. Ganar uno cerrado, donde cualquier error te puede dejar afuera, tiene otra.
Al final fue 2 a 1 para San Marino. Tres puntos, sí, pero también un envión. La sensación de haber sobrevivido a una batalla futbolera, de haber dado vuelta un resultado y de haber demostrado que en Primera A también se puede competir cuando el partido pide otra cosa. Guerreros tendrá que seguir ajustando, repartiendo minutos, encontrando sociedades y, sobre todo, buscando esa identidad colectiva que su capitán está tratando de construir.
Porque estos partidos no se pierden solamente por jugar peor. A veces se pierden por un detalle. Y tampoco se ganan necesariamente por ser superior durante todo el partido. Se ganan porque, cuando llega ese instante que puede decidirlo todo, alguien está un poquito más despierto.
Esta vez ese alguien fue San Marino. Mazzali puso los dos golpes y el equipo de Anfú se llevó un 2 a 1 trabajado, luchado, sufrido. Guerreros lo peleó hasta el final. Y en una Primera A donde cada metro cuesta, cada pelota se disputa y cada gol tiene un precio, eso también forma parte del camino.
Guerreros Z
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San Marino
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1 |
2 |
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| Nro | Jugador | Goles | Pts | Nro | Jugador | Goles | Pts |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Ortiz, J. Cruz | 7,0 | 1 | Balovich, Ezequiel | 7,0 | ||
| 2 | Fernández, Lautaro | 6,5 | 3 | Vilar, Leandro | 7,0 | ||
| 4 | Posadas, Franco | 6,0 | 5 | Berardi, Ignacio | 7,5 | ||
| 5 | González, Ezequiel | 6,0 | 7 | Bilordo, Gonzalo | 7,0 | ||
| 6 | Bedetti, Gonzalo | 6,5 | 8 | Navarro, Martín | 7,5 | ||
| 7 | Cermelli, Pedro | 1 | 7,0 | 10 | Barraza, Gonzalo | 7,0 | |
| 10 | Duarte, Sebastián | 6,0 | 22 | Mazzali, Facundo | 2 | 8,0 | |
| 19 | De Paula, Nicolás | 6,0 | 32 | Tripodi, Martín | 7,0 | ||
| 21 | Marin, Mateo | 6,0 | |||||
| 22 | Infrán, Lucas | 6,0 | |||||
| PROMEDIO: | 6,30 | PROMEDIO: | 7,25 | ||||
| PARTIDO: Muy bueno | ÁRBITRO: Ezequiel | ||||||
| AMONESTADOS: Ortiz, J.; Duarte, S. (Guerreros Z) ; Balovich, E.; Tripodi, M. (San Marino) | |||||||
| Parne Kipada | 4 - 1 | Ratoes |
| Nolimpio | 1 - 4 | Los Alamos |
| Guerreros Z | 1 - 2 | San Marino |
| Jogo Bonito | 5 - 3 | Allax |