33 fechas con 28 triunfos consecutivos. Récord total.

Un año sin perder

La victima de Parne fue Ratoes.

Y arrancamos la Primera A con una de esas historias que, a esta altura, ya parecen pertenecer al terreno de las leyendas del Verde Césped. Porque enfrente estaba Parne Kipada, el gigante de la máxima categoría, ese equipo que viene escribiendo una página detrás de otra y que ya no sabe si llamarse bicampeón, tricampeón o tetracampeón, porque los títulos se le fueron acumulando casi sin darle tiempo a la estadística para acomodarse. Copa de Oro 2025, Clausura 2025, Apertura 2026 y otra vez Copa de Oro en 2026. Cuatro conquistas consecutivas, un año calendario entero sin conocer la derrota y una máquina que, cada domingo, parece encontrar una manera distinta de seguir funcionando. Del otro lado aparecía Ratoes, recién ascendido, pero con una diferencia importante respecto de aquel equipo que venía sorprendiendo en las primeras fechas de la máxima categoría: para este partido llegaba sin sus dos figuras, esas incorporaciones que habían sido parte importante de la buena presentación del equipo en este comienzo. Sobre el papel, mirando las planillas antes de que rodara la pelota, parecía que el campeón tenía el camino un poco más despejado. Pero el fútbol, por suerte, sigue teniendo esa costumbre hermosa de no respetar demasiado los papeles.

Porque Ratoes salió a jugarlo. Y lo jugó de verdad. No se escondió, no se metió atrás esperando que pasaran los minutos y tampoco pareció intimidado por tener enfrente al equipo que lleva un año entero sin perder. En ese primer tiempo tuvo situaciones, encontró espacios y estuvo varias veces cerca de poner en aprietos al campeón. El problema es que debajo de los tres palos de Parne estaba Matata Simkin, el uno celeste, que tuvo una de esas tardes en las que el arquero también escribe parte de la crónica. Apareció cuando tenía que aparecer, respondió en distintas oportunidades y terminó siendo una de las razones por las que Ratoes se fue al descanso preguntándose cómo podía haber generado tanto y no haber convertido.

Y mientras Ratoes buscaba su premio, Parne hacía lo que hacen los grandes. No necesitó dominar cada minuto para encontrar el camino. Un remate que se desvía, una pelota que queda viva, esos pequeños accidentes que en el fútbol pueden convertirse en enormes diferencias, y ahí apareció Zorzoli, que atraviesa una racha de esas que cualquier delantero quisiera tener. La encontró en sus pies y no perdonó. Un toque, pelota adentro y 1 a 0 para Parne Kipada. Sin demasiados adornos. Como tantas veces pasa en este deporte: una jugada parece morir, la pelota toma otro rumbo y de repente el goleador está donde tiene que estar. El famoso “estar en el lugar indicado”, que en el área no es magia: también es olfato, lectura y costumbre.

Ratoes, por lo hecho durante esos primeros veinte minutos largos de partido, quizá merecía algo más. Había competido, había llegado, había obligado a trabajar al arquero rival y había demostrado que el ascenso no había sido casualidad. Pero jugar contra Parne tiene ese detalle que no perdona. Podés hacer muchas cosas bien y, aun así, encontrarte abajo en el marcador. Y ahí aparece una de las verdades más viejas del fútbol: los partidos no se ganan por merecimientos, se ganan haciendo goles. Como decía Carlos Bilardo, “el fútbol es ganar, ganar y ganar”. Y Parne, aunque por momentos haya tenido que resistir, sabía perfectamente qué hacer con la ventaja.

En el segundo tiempo apareció otra versión del campeón. Más decidido, más filoso, con los hermanos Palacio tomando protagonismo y empezando a marcar esa diferencia que separa a un equipo que está construyendo su historia de otro que lleva varios capítulos escritos. Ratoes siguió intentando, siguió buscando, y ahí también apareció Andrizzi, uno de esos jugadores nuevos que dejó buenas sensaciones y que mostró que el equipo tiene con qué dar pelea en esta categoría. Pero esta vez no alcanzó. Porque una cosa es jugarle de igual a igual a Parne y otra muy distinta es sostenerlo durante todo un partido. El gigante, cuando encuentra espacios, te cobra. Y cuando le das una segunda oportunidad, normalmente no te da una tercera.

Así se fue construyendo el 4 a 1 final. Un resultado que quizá cuenta una diferencia mayor a la que se vio durante buena parte de la primera mitad, pero que también explica por qué Parne Kipada está donde está. No siempre gana porque arrasa. A veces gana porque resiste. A veces porque tiene un arquero que salva las que parecen gol. A veces porque aparece Zorzoli cuando una pelota queda perdida. Y otras, como en este segundo tiempo, porque tiene jugadores capaces de transformar una situación pareja en una ventaja definitiva. Eso también es ser campeón.

Ratoes se va con la derrota, sí, pero también con algo que no aparece en la tabla: la certeza de que puede competir en Primera A. Le faltaron dos de sus nombres importantes, tuvo enfrente al equipo más poderoso de los últimos tiempos y, aun así, durante un buen tramo consiguió ponerlo incómodo. Eso vale. Porque los recién llegados no necesitan pedir permiso para quedarse; necesitan demostrar que tienen con qué. Y Ratoes, en estas primeras fechas, ya viene dejando señales.

Parne Kipada, mientras tanto, sigue haciendo lo suyo. Cuatro títulos consecutivos, un año calendario sin perder y ahora una nueva victoria para seguir estirando una historia que parece no tener demasiadas ganas de terminar. Pero detrás de cada número hay partidos, atajadas, goles, piernas cansadas, domingos, entrenamientos, compañeros que estuvieron y otros que alguna vez estuvieron. Hay una camiseta que ya pesa, porque ganar también genera una obligación: todos quieren ser el que le corte la racha al gigante. Y cada rival que se para enfrente sabe que tiene una oportunidad de hacer historia.

Esta vez no pudo ser para Ratoes. Esta vez el gigante volvió a levantarse después de recibir algunos golpes, ajustó las piezas y terminó imponiendo su jerarquía. 4 a 1 para Parne Kipada, tres puntos más para el campeón y otra fecha que pasa sin que nadie consiga encontrarle la grieta. Pero que quede claro algo: en el fútbol amateur nadie juega solamente por una estadística. Se juega por el compañero, por la camiseta, por el domingo, por ese rato en el que seis contra seis desaparecen los problemas y solamente existe una pelota dando vueltas por una cancha. Y por eso, aunque el festejo sea celeste y el resultado tenga dueño, Ratoes también se lleva algo de esta historia. Porque para crecer primero hay que animarse a jugarle a los grandes. Y ellos se animaron.

Parne Kipada

Ratoes

4

1

Nro Jugador Goles Pts Nro Jugador Goles Pts
1 Domínguez Simkin, M. 8,0 1 Orellana, Lautaro 7,0
3 Lencina, Valentín 7,0 4 Boyne, Axel 6,0
5 Jaime, Lautaro 6,5 6 Cabral, Lautaro 7,5
8 Piedrafita, Santiago 7,0 7 Palacios, Josue 6,0
10 Bavio, Valentino 7,0 14 Caggiano, Agustín 7,0
13 Zorzoli, Juan P. 1 7,5 24 Boyne, Alessandro 6,5
19 Palacio, J. Manuel 1 7,5 26 Almeira, Facundo 6,5
21 Palacio, Facundo 2 7,5 99 Andrizzi, Agustín 1 7,0
23 Cirilo, Martiniano 7,0
PROMEDIO: 7,22 PROMEDIO: 6,69
PARTIDO: Entretenido ÁRBITRO:
AMONESTADOS: Jaime, L. (Parne Kipada)

Historial

Cara a cara

Parne Kipada Parne Kipada
1 Victorias
1 Empates: 0
0 Victorias
Ratoes Ratoes

Últimos enfrentamientos

Otros resultados de la fecha

CLAUSURA 2026

Primera A - Fecha 3 - 30/08/2026
Parne Kipada 4 - 1 Ratoes
Nolimpio 1 - 4 Los Alamos
Guerreros Z 1 - 2 San Marino
Jogo Bonito 5 - 3 Allax