Siempre queda una historia nueva por contar.

Mientras gire la redonda

Allax cayó ante Jogo.

Y para cerrar la Primera A aparecieron dos viejos conocidos del Verde Césped, dos equipos que alguna vez supieron levantar copas, festejar campeonatos y escribir sus propias páginas en la historia de Depoencuentros. Jogo Bonito y Allax volvieron a encontrarse, aunque esta vez ninguno de los dos sea exactamente aquel equipo que todos recordamos. Hay renovación en los dos lados, nombres nuevos, caras que empiezan a buscar su lugar y viejos protagonistas que todavía siguen diciendo presente. Porque en el fútbol, como en la vida, los equipos cambian, pero algunas historias se resisten a desaparecer.

Jogo Bonito fue mejor en el primer tiempo y tuvo una razón más para festejar. Rodrigo Busto volvió a hacer lo que hace desde hace tantos años: convertir. El eterno goleador del fútbol amateur llegó primero a los 934 y después sumó el 935, un número que ya parece de otro deporte, de otra época, pero que sigue creciendo domingo tras domingo. Cada vez que Busto encuentra la red no solamente modifica el resultado de un partido: también agranda un registro que ya forma parte de la historia del fútbol amateur mundial. Y lo más llamativo es que todavía parece tener ganas de seguir agregándole números.

Pero esta vez, si hay que elegir una figura en Jogo Bonito, hay que hablar de Santi Mangi. El ex Tibia jugó un partidazo. Se movió desde abajo, pidió la pelota, ordenó, hizo jugar y fue encontrando los espacios para que el equipo carioca pudiera avanzar. Y no lo hizo solo. A su lado estuvo el presi Coria, el arquero, que desde el fondo también se transformó en una pieza de construcción. Y ahí aparece algo muy propio del 6 contra 6: el arquero no es solamente el que ataja. Muchas veces es el primer pase, el hombre que inicia la jugada, el que cambia el frente y el que decide si el equipo acelera o espera.

Desde abajo Jogo Bonito fue construyendo. Pase corto, apoyo, devolución, otro pase, movimiento. Como si fuera armando una jugada con piezas que iban encajando de a poco. No fue una pelota larga detrás de otra. Hubo intención de jugar y, cuando encontró los espacios, apareció la profundidad. Mangi hizo dos, Busto volvió a convertir dos veces y también hubo lugar para Mati Lepez, que llegó prácticamente sin dormir, recién salido de una gira y con el cuerpo pidiendo cama, pero que igualmente encontró la manera de poner su nombre en el marcador. Porque hay jugadores que, aunque lleguen con las piernas pesadas y los ojos medio cerrados, cuando ven el arco todavía saben qué hacer. Lepez mojó y completó la cuenta.

Del otro lado estaba Allax, el equipo de Peloso, que también atraviesa su propia etapa de reconstrucción. Aparecieron nombres nuevos como RR Rodríguez y Mati Genovese, jugadores que ilusionan y que tienen condiciones, pero que todavía necesitan ese tiempo que todos los equipos nuevos necesitan para dejar de ser un conjunto de nombres y empezar a funcionar como un equipo. Eso no se arma de un domingo para el otro. Hay movimientos que todavía no salen de memoria, pases que llegan medio segundo tarde y coberturas que todavía se están aprendiendo.

Y Allax tuvo además una particularidad que terminó influyendo en el desarrollo del partido. Su arquero, Agus Godaly, tuvo que salir en el entretiempo porque el trabajo lo reclamaba. Y ahí Rodri Ferrara volvió a ponerse los guantes. Parece un detalle, pero no lo es. Porque Allax cambia según quién esté en el arco. Godaly es un arquero más atajador, de esos que tienen como primera virtud la respuesta bajo los tres palos. Ferrara, en cambio, tiene otro perfil: participa más con los pies, se involucra en la salida y puede convertirse en un jugador más dentro del circuito de pases. Son dos maneras diferentes de entender la posición y, por lo tanto, dos equipos ligeramente diferentes.

Y eso en una cancha de 6 contra 6 pesa. Mucho. Porque el arquero tiene participación constante. No puede desconectarse de la jugada. Cuando el equipo está bajo presión, tiene que ser salida. Cuando el rival adelanta líneas, tiene que leer la espalda. Y cuando recupera la pelota, muchas veces decide en una fracción de segundo si juega seguro o intenta romper una línea. Por eso cambiar al arquero no es solamente cambiar al que se pone los guantes. También puede cambiar la manera en que el equipo sale jugando.

Allax jugó bien. Eso hay que decirlo. No fue un equipo entregado ni mucho menos. Peleó, tuvo momentos de buen fútbol y consiguió mantenerse en partido. Pero le faltó algo que Jogo Bonito sí consiguió con mayor continuidad: interactuar de manera fluida en el dominio y en el control de la pelota. El carioca logró asociarse mejor, encontró más veces al hombre libre y consiguió que sus pases tuvieran una continuidad que Allax no pudo sostener durante todo el encuentro.

Y cuando en fútbol de espacios reducidos conseguís controlar la pelota y, al mismo tiempo, controlar dónde se juega, empezás a tener el partido en tus manos. No necesariamente porque tengas la posesión por tenerla, sino porque obligás al rival a moverse. Lo llevás hacia un costado, cambiás de orientación, esperás que aparezca el hueco y ahí acelerás. Jogo Bonito entendió mejor esos momentos y por eso pudo sostener la ventaja.

El resultado terminó siendo 5 a 3 para el carioca. Un partido con ocho goles, con momentos de buen fútbol y con dos equipos que todavía están buscando su mejor versión. Jogo Bonito se quedó con la victoria y con varias certezas: Mangi conduciendo, Coria participando desde el arco, Busto haciendo lo que mejor sabe y un Lepez que, pese a haber llegado con el cuerpo pidiendo auxilio, terminó dejando su sello.

Allax, mientras tanto, se fue con una derrota, pero también con señales. Rodríguez, Genovese y los nuevos nombres empiezan a mostrar que hay material para construir algo interesante. Falta ensamblar. Falta que las piezas empiecen a entenderse sin necesidad de mirarse. Falta esa coordinación que solamente llega cuando un grupo acumula partidos juntos. Y también habrá que seguir viendo cómo se adapta el equipo a las distintas variantes bajo los tres palos.

Porque este Allax y este Jogo Bonito todavía no son los de aquellos años que supieron conquistar el Verde Césped. Son versiones nuevas de dos nombres viejos. Y eso también tiene su encanto. La historia no se repite exactamente, pero deja rastros. Busto sigue haciendo goles, Coria sigue apareciendo, nombres nuevos empiezan a tomar protagonismo y los históricos siguen intentando encontrar una nueva forma de competir.

Jogo Bonito ganó 5 a 3. Busto llegó a 935. Mangi fue la figura y el equipo carioca encontró desde la circulación y la asociación el camino para quedarse con un partido que Allax peleó hasta donde pudo. Y así se cerró la Primera A: con dos viejos conocidos frente a frente, con el pasado todavía caminando por la cancha y el futuro intentando hacerse un lugar. Porque el fútbol tiene eso. Cambian los nombres, cambian los equipos, cambian las generaciones… pero mientras haya una pelota rodando, siempre queda una historia nueva por contar.

Jogo Bonito

Allax

5

3

Nro Jugador Goles Pts Nro Jugador Goles Pts
1 Coria, Mariano 7,5 1 Godaly, Agustín 6,0
9 Busto, Rodrigo 2 7,0 3 Rodríguez, Emiliano 6,5
10 Lepez, Matías 1 7,0 4 Peloso, Alejo 1 7,5
11 Filgueira, Gustavo 7,0 6 Byk, Tomás 6,0
12 Diaz, Sebastián 6,0 8 Genovese, Matías 1 6,5
22 Mangi, Santiago 2 8,5 10 Rodríguez, Rodrigo 1 7,0
80 Credidio, Sebastián 6,0 12 Ferrara, Rodrigo 6,5
94 Rapuzzi, Federico 7,0 23 Campodonico, Augusto 6,0
80 Zanga, Franco 6,0
PROMEDIO: 7,00 PROMEDIO: 6,44
PARTIDO: Regular ÁRBITRO: Ezequiel
AMONESTADOS: Busto, R. -Roja- (Jogo Bonito) ; Byk, T. -Am and Reported-; Genovese, M.; Ferrara, R. (Allax)

Historial

Cara a cara

Jogo Bonito Jogo Bonito
8 Victorias
15 Empates: 0
7 Victorias
Allax Allax

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CLAUSURA 2026

Primera A - Fecha 3 - 30/08/2026
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Nolimpio 1 - 4 Los Alamos
Guerreros Z 1 - 2 San Marino
Jogo Bonito 5 - 3 Allax