La Copa Ritorno cerró su jornada con un cruce entre dos equipos que llegaban con una necesidad parecida: encontrar confianza. Internados, representante de la Primera C, y El Queque, que recién empieza a escribir su historia en Depoencuentros después de ocupar el lugar que dejó La Tibia. Ninguno llegaba peleando por la copa. El objetivo era otro. Sumar minutos, crecer como equipo y empezar a darle forma a lo que puede venir en el Clausura. Y esta vez el que dio un paso adelante fue Internados, que se impuso por 5 a 2 y volvió a sonreír.
Hay algo que sigue llamando la atención con Inter Nados. Tiene un plantel que, por nombres, invita a ilusionarse. Sobran variantes, talento y jugadores capaces de marcar diferencias. Sin embargo, todavía no logra traducir todo ese potencial en una regularidad que lo convierta en protagonista. El fútbol también tiene esas etapas. No alcanza con reunir buenos jugadores; después hay que encontrar el funcionamiento. Como decía Arrigo Sacchi, “el equipo es la obra de arte del entrenador”. Y da la sensación de que Inter todavía está terminando de pintar ese cuadro.
Esta vez aparecieron varias respuestas. La primera llevó la firma de Lautaro Mayoral. Habitualmente defensor, terminó siendo una de las grandes figuras de la tarde con un hat-trick que pocos imaginaban. Tres goles para un jugador acostumbrado a pensar primero en defender. De esas historias que solamente el fútbol sabe regalar.
Otro punto muy alto fue la llegada de Mateo Martínez. Su presencia cambió muchas cosas en el ataque. Se transformó en ese pivote que aguanta de espaldas, descarga, pelea cada pelota dividida y les da aire a los compañeros para llegar desde atrás. Hay futbolistas que no necesitan convertir para mejorar a un equipo, y Mateo dejó esa sensación durante todo el partido. Inter Nados ganó peso ofensivo, ganó posesión y encontró una referencia que le permitió jugar varios metros más adelante.
Y después está Lucas Zumarraga. Del goleador de la categoría ya casi no quedan adjetivos por descubrir. Esta vez convirtió un solo gol, pero fue de esos que obligan a detenerse un instante para aplaudir. Arrancó en su propio campo, fue dejando rivales en el camino, cruzó la cancha en diagonal y terminó definiendo con un remate cruzado imposible. Una acción de esas que parecen dibujadas antes de ejecutarse y que terminan levantando a todos los que están alrededor de la cancha. Hay goles que valen uno. Y hay goles que quedan en la memoria. Este fue de esos.
Del otro lado, El Queque sigue transitando sus primeros pasos en el Verde Césped y, aunque el resultado no lo acompañó, volvió a mostrar señales positivas. Cuesta creer que apenas sea su tercer partido en la competencia, porque el equipo empieza a tener una idea y una personalidad propias. Desde la seguridad que transmitió López en el arco hasta el talento del Príncipe Camargo, que convirtió un gol de enorme categoría definiendo con una sutil vaselina sobre el arquero para luego empujarla con la cabeza. Un gesto técnico que despertó el aplauso de propios y extraños.
Pero si hubo un jugador que marcó diferencias en Queque fue Facundo “Coco” Almeira. El hombre de Ratoes, que también viste esta camiseta en la copa, dejó en claro desde el primer minuto que conoce perfectamente el ritmo de Depoencuentros. Jugó con autoridad, apareció por distintos sectores de la cancha y, por momentos, recorrió la banda con una potencia que hizo recordar a aquellos laterales interminables de Roberto Carlos. Fue el futbolista que más empujó a su equipo y el que sostuvo la ilusión incluso cuando el resultado ya era adverso.
Internados se quedó con una victoria que puede servir como punto de partida. Más que por los tres puntos, por las sensaciones. Porque empezó a encontrar sociedades, mostró variantes y confirmó que tiene herramientas para aspirar a mucho más. Queque FC, mientras tanto, sigue construyéndose. Y eso también tiene valor. Los equipos no nacen de un día para el otro. Se forman con partidos como este, con aciertos, con errores y con el tiempo necesario para que cada pieza encuentre su lugar. El 5 a 2 quedó en la planilla. El aprendizaje, para ambos, seguramente seguirá acompañándolos mucho después de que termine esta copa.
Inter Nados |
Queque FC
|
||||||
5 |
2 |
||||||
| Nro | Jugador | Goles | Pts | Nro | Jugador | Goles | Pts |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Comiso, Luciano | 7,5 | 1 | López, Máximo | 7,0 | ||
| 5 | Martínez, Mateo | 1 | 7,5 | 2 | Escudero, Daniel | 6,0 | |
| 6 | Vázquez, Marcos | 7,0 | 3 | Milazzo, Bruno | 6,0 | ||
| 7 | Maqueda, Thiago | 7,0 | 11 | Camargo, Tomás | 1 | 7,0 | |
| 9 | Zumárraga, Lucas | 1 | 8,0 | 13 | Manso, Pablo | 6,0 | |
| 12 | Bocek, Francesco | 7,0 | 14 | Almeira, Julián | 6,0 | ||
| 14 | Etchevarne, Ignacio | 7,0 | 24 | Pappalardo, Santiago | 6,0 | ||
| 90 | Mayoral, Lautaro | 3 | 9,0 | 26 | Almeira, Facundo | 1 | 7,5 |
| PROMEDIO: | 7,50 | PROMEDIO: | 6,44 | ||||
| PARTIDO: Bueno | ÁRBITRO: Ezequiel | ||||||
| AMONESTADOS: Escudero, D. (Queque FC) | |||||||
| Guerreros Z | 2 - 9 | Jogo Bonito |
| La Pandilla | 2 - 2 | Cicloneta FC |
| Inter Nados | 5 - 2 | Queque FC |