La necesidad también pesa en las piernas. Cuando se enfrentan el último y el anteúltimo, cada pelota que queda suelta parece llevar algo más que una posibilidad de ataque: puede ser el alivio que hace falta, el error que después cuesta sacarse de la cabeza o ese gol que permite volver a mirar la tabla con esperanza. Chascarrillo y La Pandilla cerraron la décima fecha de Primera B con esa urgencia compartida. Había que sumar para defender el lugar en la categoría de cara a 2027. Y en una contienda que terminó resolviéndose por apenas un gol, también se notó el valor de poder apoyarse en caras conocidas.
Chasca reunió buena parte de su mesa chica. Sigot, Bidigaray, Huerta, Irigoyen y Reyes le dieron al equipo una base reconocible, jugadores que ya saben cómo acompañarse y dónde buscar una respuesta cuando el partido se complica. La Pandilla llegó con apenas dos hombres de su núcleo habitual y tuvo que construir conexiones sobre la marcha. En el amateur, conseguir seis para entrar a la cancha ya puede demandar una semana de llamados; después viene otra tarea, bastante más difícil: lograr que esos seis se entiendan a la velocidad que exige el rival.
La diferencia entre reunir buenos jugadores y conseguir que funcionen juntos apareció durante el encuentro. La Pandilla tuvo recursos para lastimar, compitió y estuvo muy cerca de sumar, pero muchas de sus acciones salieron forzadas. Faltaba esa confianza que permite soltar la pelota sabiendo que el compañero va a ocupar un espacio, o acompañar un movimiento sin necesitar una indicación. En fútbol seis, esas pequeñas certezas ahorran tiempo y esfuerzo. Cuando todavía no existen, cada avance exige resolver de nuevo quién se acerca, quién sostiene la espalda y quién llega al área. El equipo consiguió cuatro goles, aunque le costó encontrar la continuidad de aquella Pandilla que peleaba el Apertura con cuatro o cinco de sus habituales compartiendo cancha.
Entre esas dificultades apareció Joel Roldán con una actuación tremenda. Tres pepas para el delantero que se sumó a La Pandilla y un remate desde mitad de cancha que se clavó en el ángulo, de esos que les dejan a los presentes una imagen para llevarse a casa. Había que animarse, pegarle así y encontrar semejante destino. Su contundencia sostuvo al equipo dentro de la pelea y le dio posibilidades hasta el final. Cada vez que parecía que la falta de funcionamiento podía pesar demasiado, hubo una respuesta ofensiva para mantener abierta la discusión.
Kevin Alejo tuvo que hacerse cargo de unas cuantas responsabilidades. Convocar, ordenar, marcar, asistir, resistir. Al capitán le tocó gastar energías en tareas que lo fueron alejando de las situaciones donde suele aparecer para convertir. Esta vez se quedó sin gol, aunque su esfuerzo estuvo repartido por todo el equipo. Es una de las dificultades de estos momentos: el delantero que hace falta cerca del arco también resulta necesario unos metros atrás, ayudando a que el conjunto pueda sostenerse. Y nadie puede ocupar todos los lugares al mismo tiempo.
Chascarrillo encontró respuestas en una columna que conoce bien su oficio. Tres goles de Lauti Reyes, asistencias de Kevin Irigoyen y salvadas de Fran Sigot. El nueve para terminar, el diez para encontrarlo y el uno para responder cuando la jugada llegaba al otro arco. Esa relación entre las áreas y la construcción tuvo un valor enorme en un partido tan ajustado. No alcanzaba con hacer daño: también había que impedir que La Pandilla volviera a empatar la historia. Sigot aportó esas intervenciones que sostienen una ventaja cuando del otro lado todavía queda un delantero capaz de inventar un gol desde mitad de cancha.
El 5 a 4 le dio a Chasca una victoria que venía buscando y que sus últimas actuaciones empezaban a anunciar. Había señales de mejoría, algo de aquella versión que durante las Copas mostró cuánto puede rendir cuando consigue juntar sus piezas. Tiene buen pie, un arquero de nivel y jugadores que saben competir. Su posición en la tabla cuenta lo que le costó sumar, pero no alcanza para explicar la dificultad de enfrentarlo. Esta vez pudo transformar esos argumentos en tres puntos, justo en un cruce donde necesitaba hacerlo.
La Pandilla quedó cerquita. Un gol de distancia duele especialmente cuando se hizo tanto esfuerzo para presentar equipo y sostener la pelea, pero todavía quedan cuatro fechas para buscar una salida. Repetir una base, recuperar entendimientos y acompañar a los que están haciendo fuerza puede darle mejores condiciones para intentarlo. Del otro lado, Chascarrillo se llevó un alivio y una advertencia para los próximos rivales: sigue abajo, sí, pero está encontrando fútbol para discutir ese lugar. Ojo con el Chasca de Sigot. Todavía puede meter la cola en una definición que necesita puntos, pero también carácter para ir a buscarlos cuando más pesan.
Chascarrillo
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La Pandilla
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5 |
4 |
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| Nro | Jugador | Goles | Pts | Nro | Jugador | Goles | Pts |
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| 1 | Sigot, Francisco | 8,0 | 1 | González, Rafael | 7,0 | ||
| 9 | Reyes, Lautaro | 3 | 8,0 | 7 | Chazarreta, Leonel | 1 | 7,0 |
| 10 | Irigoyen, Kevin | 1 | 8,0 | 8 | Pelozo, B. | 6,0 | |
| 11 | Huertas, Rodrigo | 1 | 7,5 | 9 | Alejo, Kevin | 7,0 | |
| 21 | Bidigaray, Lautaro | 7,0 | 18 | Roldán, Joel | 3 | 8,0 | |
| 30 | Sosa, Sebastián | 7,0 | 22 | Huguetti, Tomás | 6,0 | ||
| 33 | Alles, Uriel | 6,5 | |||||
| PROMEDIO: | 7,43 | PROMEDIO: | 6,83 | ||||
| PARTIDO: Muy bueno | ÁRBITRO: Ezequiel | ||||||
| AMONESTADOS: Bidigaray, L. (Chascarrillo) | |||||||
Historial
| Richerdi FC | 5 - 2 | Cronos FC |
| Asado Group | 3 - 3 | La Masía |
| Chascarrillo | 5 - 4 | La Pandilla |