A veces el primer instinto, ese impulso que nace de la masa, del enojo, de la calentura del momento, termina convirtiéndose en una boludez cuando uno lo piensa con la cabeza fría. Y está bien, somos humanos. Nos puede pasar. Lo que no podemos perder es la capacidad de frenar, mirar lo que hicimos y preguntarnos para qué. Porque en medio de tanta información, de tantas voces, de tantas opiniones cruzadas, hay quienes terminan confundiendo el camino.
Porque el fútbol es alegría. Es compartir. Es juntarse. Es ese rato en el que uno deja de lado un montón de cosas para poder estar ahí, en una cancha, durante cuarenta minutos, corriendo atrás de una pelota como si no existiera nada más importante en el mundo. Y cuando termina, cuando la batalla fue leal, cuando cada uno dejó lo que tenía, aparece algo que no te da ninguna tabla de posiciones: las ganas de abrazar al que tenés enfrente.
Ese abrazo tiene un valor enorme. Porque el que está del otro lado siente algo muy parecido a vos. También ama jugar. También acomodó sus cosas para llegar. También dejó pendientes, cansancio, familia, trabajo, obligaciones. También hizo un esfuerzo para compartir esos cuarenta minutos. Y cuando entendés eso, entendés que el rival no es el enemigo. Es parte del partido. Es parte de tu propia historia.
Sin rival no hay fútbol.
Por eso cuando hablamos de lealtad no hablamos solamente de no pegar una patada de más o de aceptar una decisión. Hablamos de cuidar al otro. De cuidar al rival porque queremos que el rival nos cuide a nosotros. Parece sencillo, pero a veces hay que recordarlo. Porque mañana podés estar vos en el piso, vos reclamando, vos necesitando que alguien tenga un segundo de humanidad antes de tomar una decisión.
Y tampoco hace falta ganar para demostrar grandeza. Al contrario. Las verdaderas virtudes de una persona aparecen muchas veces cuando las cosas salen mal. En las derrotas, en los momentos incómodos, cuando el resultado no acompaña, cuando el equipo no juega bien, cuando aparecen los problemas. Ahí es donde se ve de qué está hecho cada uno.
Ganar puede mostrar que sos bueno. Perder y saber cómo levantarte puede mostrar quién sos.
Porque es en la derrota donde muchas veces aparece el verdadero amor por una camiseta. Cuando el resultado ya no te protege, cuando no hay festejo, cuando no hay fotos levantando una copa, cuando solamente queda volver a casa con bronca y esperar al próximo domingo. El que se queda, el que acompaña, el que no abandona al compañero, el que vuelve a ponerse la camiseta después de haber perdido, ese también está ganando algo.
Son esos jugadores los que terminan convirtiéndose en baluartes. Los que trascienden el resultado. Los que dejan una marca que no depende de cuántos títulos levantaron, sino de cómo se comportaron cuando las cosas no salieron como querían. Los que ponen el amor por la camiseta, la amistad y el respeto por encima de cualquier circunstancia.
Y eso, para nosotros, no es un detalle. Es fundamental.
En Depoencuentros miramos lo que pasa dentro de la cancha, claro. Los goles, las atajadas, las gambetas, las remontadas, las derrotas, los campeonatos. Pero también miramos lo que pasa alrededor. Cómo se trata a un compañero. Cómo se recibe al rival. Cómo se acepta una decisión. Cómo se comporta un equipo cuando gana y cómo responde cuando pierde. Cómo se trata al personal que hace posible que cada domingo haya una cancha, una pelota, una planilla y un partido.
Porque esto es una liga barrial. Es fútbol amateur. No nos estamos jugando la vida. Nos estamos regalando un pedazo de vida. Y por eso la buena predisposición y el respeto no son una sugerencia. Son condiciones ineludibles para formar parte de esta organización. Podemos discutir. Podemos calentarnos. Podemos protestar una jugada, putear al aire, irnos con bronca después de perder. Todo eso también es fútbol. Lo que no podemos perder nunca es el límite que nos recuerda por qué estamos ahí.
No jugamos a la Play. No hay un botón para reiniciar el partido y hacer como si nada hubiera pasado. Hay personas. Hay compañeros. Hay rivales. Y hay una pelota en el medio que, por unos minutos, nos permite volver a ser chicos.
Cuidémosla. Y cuidémonos entre nosotros.
Asado Group |
La Masía |
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4 |
4 |
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| Nro | Jugador | Goles | Pts | Nro | Jugador | Goles | Pts |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Larralde, Tomás | 7,0 | 1 | Requino, Gabriel | 1 | 5,0 | |
| 3 | Vergara, Matías | 2 | 7,0 | 6 | Acosta, Matías | 6,0 | |
| 4 | Vignes, Francisco | 6,0 | 7 | Valenzuela, Pedro | 2 | 7,0 | |
| 5 | Ferrero, Santiago | 7,0 | 8 | Chávez, Matías | 6,0 | ||
| 6 | Porco, Luciano | 1 | 8,0 | 9 | Becerra, Thomas | 1 | 7,0 |
| 7 | Viloria Vázquez, R.N. | 6,0 | 11 | Chibelli, Nicolás | 6,0 | ||
| 9 | Guillamón, Alejo | 6,0 | 13 | Biragnet, Facundo | 7,5 | ||
| 10 | Kristal, Lucas | 1 | 7,5 | 30 | Villa, Gastón | 6,0 | |
| 11 | Melián, Nicolás | 6,5 | 90 | Machado, Lucas | 7,0 | ||
| PROMEDIO: | 6,78 | PROMEDIO: | 6,39 | ||||
| PARTIDO: Malo | ÁRBITRO: Ezequiel | ||||||
| AMONESTADOS: Vergara, M.; Vignes, F. -Reported-; Guillamón, A. -Reported- (Asado Group) ; Requino, G. -Reported-; Chibelli, N. -Reported- (La Masía) | |||||||
Historial
| Cronos FC | 6 - 2 | Richerdi FC |
| La Pandilla | 9 - 1 | Chascarrillo |
| Asado Group | 4 - 4 | La Masía |