Hay partidos que se juegan solamente durante cincuenta minutos y hay otros que empiezan mucho antes, en la historia de los que se ponen una camiseta, en los años que llevan compartiendo una cancha, en las cicatrices que quedaron después de tantas batallas. Y este tenía un poco de todo eso.
De un lado, Jogo Bonito, una verdadera institución del fútbol amateur de Depoencuentros, un equipo que está compitiendo desde 2009, que acumula más de quince títulos y que, con el paso del tiempo, dejó de ser simplemente un equipo para convertirse en parte de la historia. Del otro, Nolimpio, una de esas nuevas generaciones que aparecen con fuerza, que todavía tienen mucho más futuro que pasado, pero que ya consiguieron algo que no se regala: respeto dentro de la cancha. Y vaya si tienen futuro estos pibes.
Arrancaron con apenas 17 años y hoy, con 20, siguen siendo el plantel de menor promedio de edad de la máxima categoría. Pero no es solamente una cuestión del documento. Se nota jugando. En la velocidad, en la energía, en la capacidad para repetir esfuerzos, en esa sensación de que cuando el partido entra en los últimos minutos ellos todavía tienen una marcha guardada. Y eso, para un equipo que recién está empezando su historia, es una ventaja enorme. Porque si con veinte años ya tienen alrededor de cien partidos encima, uno mira un poco más lejos y piensa en todo lo que puede venir. A los treinta pueden estar llegando a quinientos. Y ahí aparece algo hermoso de Depoencuentros, porque estas carreras futbolísticas pueden hacerse eternas. Pueden pasar los años, pueden cambiar los cuerpos, pueden aparecer hijos, trabajos, responsabilidades, lesiones, pero la camiseta sigue esperando. Y Nolimpio tiene todo el hilo del cordel por delante. Muchísimo. Hoy ya es competitivo. Mañana nadie sabe hasta dónde puede llegar.
Y quizás, sin darse cuenta, están transitando un camino parecido al que alguna vez empezó a recorrer Jogo Bonito. Porque cuando Jogo arrancó, allá por 2009, también eran pibes de 19, 20 años. Hoy tienen 38 y siguen peleando en Primera. Eso no se explica solamente con fútbol. Para mantenerse casi dos décadas en un torneo amateur hace falta otra cosa. Hace falta amistad, compromiso, ganas, pertenencia, esa especie de pacto silencioso que hace que un domingo cualquiera uno deje lo que esté haciendo y vaya a jugar. Por eso Jogo Bonito es grande. No solamente por los títulos, aunque tiene una colección que impresiona, sino porque atravesó generaciones y sigue estando ahí.
Y esta vez, además, puso en cancha a dos nombres que representan buena parte de esa historia. Rodrigo Busto, leyenda goleadora, 931 goles y una vida entera dejando pelotas adentro del arco, y Mariano Coria, el presi, otro de esos personajes que ya son inseparables de la camiseta. Mariano empezó siendo arquero cuando Jogo era apenas un proyecto de pibes. Después apareció la zurda, apareció la camiseta número 10 y durante un tiempo se convirtió en jugador de campo, porque condiciones le sobraban. Hasta que el fútbol, que a veces es generoso y otras veces cobra caro, le hizo pagar peaje con las dos rodillas. Volvió al arco y desde ahí siguió siendo decisivo. Y los años pasan, pero hay cosas que no cambian.
Este domingo Mariano volvió a hacer de las suyas, y no necesitó estar cerca del área rival. Estaba detrás de mitad de cancha, vio el espacio, armó la pierna y le metió una potencia descomunal a la pelota. El remate viajó con violencia y terminó clavado abajo, contra el palo. Golazo de arquero. Golazo de esos que no solamente entran al arco, también entran en la historia. Porque cuando un arquero te define un partido desde atrás de mitad de cancha, hay poco más para agregar. Es impacto directo. Es jerarquía. Es lectura. Es confianza. Y quizás también sea la experiencia de alguien que lleva tantos años mirando fútbol desde todos los ángulos posibles. Mariano llegó a Jogo siendo un pibe soltero y hoy tiene familia, hijos, otra vida completamente distinta, pero sigue compartiendo vestuario con los mismos afectos.
La historia se vuelve todavía más increíble cuando aparece Rodrigo Busto, porque uno es padrino de la hija del otro y viceversa. Eso ya no es solamente fútbol. Eso es una vida construida alrededor de una pelota. Y mientras las leyendas escribían otro capítulo, apareció una de las caras nuevas de esta versión de Jogo Bonito. Santiago Mangi, recién llegado desde La Tibia, salido de la cantera de Depo, con apenas 18 años, fue el mejor jugador de la cancha y convirtió los otros dos goles que terminaron inclinando la balanza. Dos goles y una actuación que dejó una sensación muy concreta: Jogo encontró algo que necesitaba. Equilibrio, frescura, piernas jóvenes y una cuota de jerarquía que este pibe viene mostrando cada vez que entra. Hay jugadores que necesitan tiempo para adaptarse a una categoría. Mangi parece haber llegado con ganas de discutirle el puesto a la categoría desde el primer día. Y eso también es parte de la renovación de un equipo que tiene historia, pero que no quiere vivir de ella.
Porque enfrente estaba Nolimpio, y Nolimpio nunca se va del partido así nomás. Es una máquina que tiene una particularidad cada vez más marcada: puede arrancar complicado, puede quedar abajo, puede parecer que el partido se le escapa y, cuando los demás empiezan a sentir el cansancio, ellos todavía tienen combustible. Es como si jugaran con una marcha más guardada. Ya lo habían demostrado contra Ajax, cuando consiguieron remontar un partido que parecía perdido, y esta vez estuvieron otra vez muy cerca de hacerlo. Jogo Bonito consiguió sostener la ventaja, pero tuvo que trabajarla hasta el final. Porque cuando Nolimpio huele que el rival empieza a perder piernas, se lanza. Y ahí aparecen esos últimos cinco minutos donde parece que todo puede pasar. El equipo domina, aprieta, acelera, arrincona, empuja.
El resultado puede decir una cosa, pero la sensación dentro de la cancha dice otra: Nolimpio siempre está a una pelota de cambiar la historia. Esta vez no le alcanzó. El envión final no terminó de encontrar el empate y Jogo Bonito pudo sostener ese 3-2 que tiene un valor especial porque se lo ganó a un equipo que nunca deja de correr y que cada semana parece aprender algo nuevo. Jogo ganó con historia, con experiencia, con un arquero que volvió a ser héroe desde una distancia absurda, con una leyenda del gol, con un pibe de 18 años que empieza a escribir su propia página y con esa camiseta que lleva casi dos décadas sobreviviendo a los domingos, a las lesiones, a los cambios de vida y a las distintas generaciones.
Nolimpio perdió, pero volvió a dejar esa sensación de que no hay rival que pueda relajarse contra ellos. Porque quizás todavía les falte aprender a no tener que remar siempre desde atrás. Pero cuando llegue ese momento, cuando aprendan a poner desde el primer minuto esa intensidad que hoy aparece sobre el final, ahí sí habrá que mirar bien de cerca. Porque estos chicos tienen tiempo. Mucho tiempo. Y en el fútbol, como decía el viejo Carlos Bilardo, no alcanza con jugar bien: hay que saber jugar los partidos. Nolimpio está aprendiendo eso mientras juega contra los grandes. Y Jogo Bonito, mientras tanto, sigue demostrando algo que los años no pudieron quitarle: que las leyendas también saben ganar partidos nuevos. 3-2 para Jogo. Una historia vieja que todavía escribe capítulos. Una generación nueva que ya empieza a escribir los suyos. Y en el medio, como siempre, una pelota que sigue juntando gente.
Jogo Bonito
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Nolimpio
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3 |
2 |
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| Nro | Jugador | Goles | Pts | Nro | Jugador | Goles | Pts |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Coria, Mariano | 1 | 9,0 | 1 | Smitreña, Nicolás | 8,0 | |
| 5 | Orellano, Matías | 7,0 | 2 | Cullari, Agustín | 6,0 | ||
| 6 | Diaz, Sebastián | 7,0 | 5 | Comersi, Juan I. | 6,5 | ||
| 9 | Busto, Rodrigo | 7,5 | 10 | Granella, Ignacio | 2 | 7,0 | |
| 10 | Lepez, Matías | 7,0 | 11 | Alfieri, Matías | 7,0 | ||
| 11 | Filgueira, Gustavo | 7,0 | 13 | Castoldi, Renzo | 6,5 | ||
| 16 | Mangi, Santiago | 2 | 8,5 | 88 | Proccacini, Matías | 6,5 | |
| PROMEDIO: | 7,57 | PROMEDIO: | 6,79 | ||||
| PARTIDO: Muy bueno | ÁRBITRO: Ezequiel | ||||||
| AMONESTADOS: Proccacini, M. (Nolimpio) | |||||||
Historial
| Los Alamos | 5 - 3 | San Marino |
| Parne Kipada | 8 - 3 | Guerreros Z |
| Jogo Bonito | 3 - 2 | Nolimpio |
| Allax | 4 - 5 | Ratoes |