Cinco goles antes del descanso. Hay partidos que necesitan hasta la última pelota para encontrar dueño y otros que se inclinan mucho antes, aunque todavía quede tiempo por jugar. Parne Kipada venció 7 a 1 a Guerreros Z y volvió a estirar su extraordinario invicto, ese que ya lleva más de un año y obliga a cada rival a entrar con una ilusión especial: ser el que consiga cortar la racha. Los Zetas llegaron con ganas de intentarlo. Conocen al celeste, saben de su jerarquía, pero una cosa es saber lo que puede hacerte un equipo y otra es poder impedirlo cuando empieza a jugar.
Durante los primeros minutos hubo cierta paridad. Guerreros tenía energía, buena predisposición, esperanza de sostener el encuentro y encontrar su oportunidad. La primera ventaja de Parne cambió el escenario. Los siguientes golpes terminaron de desacomodarlo y el partido se le empezó a ir demasiado rápido. Cuesta recuperar el orden cuando cada ataque del rival parece traer una amenaza diferente. Salís a buscar al que conduce y aparece uno a tu espalda; esperás para proteger el arco y le das espacio al remate. En fútbol 6 esa decisión hay que tomarla enseguida. La cobertura tiene que llegar junto con la presión, porque el compañero que sale deja un lugar y, frente a estos jugadores, ese lugar dura poco vacío.
Parne encontró caminos para avanzar con la pelota al pie, obligar a salir a un defensor y resolver antes de que la marca terminara de acomodarse. La conducción tiene ese valor cuando se hace con sentido: acercar un rival, comprometerlo, hacer que abandone una posición. Después hay que elegir. Seguir, soltarla, patear. Parece sencillo desde afuera, pero ahí adentro el espacio se cierra mientras uno está pensando qué hacer. El celeste tuvo claridad para aprovechar esos momentos y una contundencia que convirtió las dificultades de Guerreros en un 5 a 0 al descanso.
Y entre los que llegaron apareció Valentín Lencina, la tres en la espalda y una relación con el arco contrario que ya merece capítulo propio. Es el defensor con más goles del torneo, un dato que explica cuánto pesa su llegada en este equipo. Porque cuando el rival está pendiente de los hombres de ataque, él también se incorpora. Hay que detectarlo, acompañarlo, encontrar quién lo toma. Si lo dejan llegar libre, después ya es tarde para discutir de quién era.
Lencina recibió cerca del arco, acomodó la pelota con poco recorrido y sacó el remate antes de que pudieran cerrarle el espacio. Nada de necesitar tres metros para armar la pierna. Ahí, con el arquero encima y el margen achicándose, resolvió. Hay defensores que pisan campo contrario con cautela; Lencina llega convencido de que puede terminar la jugada. Y esa convicción, respaldada por lo que viene convirtiendo, le agrega a Parne un atacante que la defensa tiene que contar aunque haya arrancado desde atrás.
Facu Palacio puso una bomba desde un costado. ¡Qué manera de pegarle! Una de esas ejecuciones que interrumpen la charla afuera y hacen que todos vuelvan los ojos al arco. Tener un jugador capaz de lastimar desde esa posición cambia lo que puede permitirse el defensor. Ya no alcanza con tapar el pase al medio o esperar una gambeta: hay que salir a incomodarlo porque desde ahí también te convierte. Palacio encontró su oportunidad y la aprovechó con un golpeo que dejó otra linda firma en la tarde celeste.
Nano Cirilo tuvo que resolver en otro paisaje, mucho más apretado. La pelota cerca del arco, el arquero a pocos pasos, piernas cruzándose, una marca que no daba respiro. Y Nano siguió metido en la jugada. Esas situaciones exigen oficio de nueve: sostenerse en la disputa, no perder de vista la pelota, encontrar el toque cuando alrededor hay más cuerpos que espacio. El gol también se busca ahí, en ese metro incómodo donde cuesta hasta acomodar los pies. Cirilo lo encontró y sumó el suyo.
También convirtió Juan Pablo Zorzoli, otro nombre que forma parte de esta estructura acostumbrada a pelear arriba. Valentino Bavio completó una gran labor en un equipo que vuelve a demostrar cuánto vale conocerse. Saber dónde va a ofrecerse el compañero, entender cuándo acompañar una conducción, cuándo dejarle el espacio al que viene de frente. Esa familiaridad permite resolver con menos dudas. Parne viene de ganar el Clausura 2025, el Apertura 2026 y las últimas dos Copas de Oro. Tiene motivos de sobra para mirar sus medallas, pero sigue encontrando ganas para jugar el partido que viene. Sostener ese hambre después de tanto festejo tiene un mérito enorme.
A Guerreros le tocó sufrirlo. Los primeros mazazos fueron apagando el entusiasmo con el que había entrado y el equipo perdió cohesión demasiado pronto. Cuando se agrandan las distancias entre compañeros, cada intento empieza a costar más: el que tiene la pelota encuentra menos apoyos y el que defiende siente que tiene que cubrir demasiado. Frente a Parne, además, la siguiente amenaza llega enseguida. El arquero de los Zetas, JC Ortiz, el Neuer del verde césped, tuvo que salir al encuentro de los atacantes, bajar rápido ante los remates y poner el cuerpo en situaciones de mucha cercanía. Hubo intervenciones suyas que merecen reconocimiento dentro de una tarde difícil. El resultado pesa, claro, pero su trabajo también forma parte de lo que pasó.
Matata, en el arco celeste, tuvo bastante menos exigencia. El dominio de Parne marcó el encuentro, aunque después del descanso el desarrollo se equilibró algo más. Quizás el ganador aflojó un poco el acelerador; Guerreros también ajustó detalles y consiguió competir mejor. El segundo tiempo terminó 2 a 1 para el celeste. La diferencia grande ya estaba hecha, pero los Zetas pudieron encontrar su gol y evitar que aquella primera mitad se repitiera de la misma manera.
Ese tramo les deja algo para recuperar. Perder así golpea y no hace falta adornarlo: uno viene a jugar, a compartir con los suyos, a probarse contra el campeón, y quiere volver a casa con otra sensación. Habrá cosas que corregir, sobre todo la forma de reorganizarse cuando el rival pega primero. Pero Guerreros pudo acomodarse algo mejor con el partido muy cuesta arriba. Desde ahí tendrá que trabajar para que la próxima respuesta llegue antes.
Parne se llevó un 7 a 1 contundente y sigue escribiendo una racha que impresiona. Lencina llegando desde el fondo, Palacio sacudiendo desde un costado, Nano resolviendo entre la marca y el arquero, Zorzoli aportando su gol, Bavio sosteniendo una gran actuación. Distintas maneras de hacer daño dentro de un equipo que se entiende. Para Guerreros queda la bronca de una tarde que se escapó temprano y la posibilidad de volver a juntarse para darle otra forma a la siguiente. El verde césped conoce las dos caras. Algunos domingos uno vuelve hablando del gol que hizo; otros, del que le hicieron. Y aun así, cuando se acerca la próxima fecha, empieza otra vez a mirar la hora del partido.
Guerreros Z
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Parne Kipada
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1 |
7 |
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| Nro | Jugador | Goles | Pts | Nro | Jugador | Goles | Pts |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Ortiz, J. Cruz | 7,0 | 1 | Domínguez Simkin, M. | 7,0 | ||
| 2 | Fernández, Lautaro | 6,0 | 3 | Lencina, Valentín | 3 | 8,0 | |
| 5 | González, Ezequiel | 6,5 | 9 | Cirilo, Martiniano | 1 | 8,0 | |
| 6 | Bedetti, Gonzalo | 6,0 | 10 | Bavio, Valentino | 7,5 | ||
| 7 | Cermelli, Pedro | 1 | 6,5 | 13 | Zorzoli, Juan P. | 1 | 7,0 |
| 8 | Tesi, Santiago | 6,0 | 19 | Reboredo, Alejandro | 7,0 | ||
| 10 | Duarte, Sebastián | 6,0 | 21 | Palacio, Facundo | 2 | 8,5 | |
| 19 | De Paula, Nicolás | 6,5 | |||||
| 22 | Infrán, Lucas | 6,0 | |||||
| PROMEDIO: | 6,28 | PROMEDIO: | 7,57 | ||||
| PARTIDO: Rápido | ÁRBITRO: Ezequiel | ||||||
| AMONESTADOS: | |||||||
Historial
| Guerreros Z | 1 - 7 | Parne Kipada |
| San Marino | 3 - 1 | Los Alamos |
| Nolimpio | 4 - 10 | Jogo Bonito |
| Ratoes | 1 - 5 | Allax |