Un partido que cambió de dueño en el descanso. San Marino había encontrado el ritmo, los espacios y el arco; Allax todavía buscaba cómo hacer funcionar sus piezas. Pero faltaba un tiempo entero, que en fútbol seis puede ser una vida. Lo que parecía encaminado terminó convertido en una remontada feroz, de esas que te recuerdan por qué nadie debería empezar a guardar el partido antes del último silbatazo.
La mañana del 27 de septiembre había comenzado con un San Marino muy bien plantado. Antes de que la tormenta obligara a partir la fecha en dos jornadas, el equipo ya estaba ofreciendo razones para ilusionarse. Había orden para sostenerse, dinámica para avanzar y claridad para elegir qué hacer con la pelota. No era solamente entusiasmo de arranque: estaba jugando bien.
Luca Saavedra le puso zurda y profundidad a ese comienzo. Convirtió, buscó el arco, aportó remate y movimiento. Tener un jugador dispuesto a terminar las jugadas también modifica lo que debe atender el rival: obliga a salir, a achicar con cuidado, a recordar que conceder un metro cerca del área puede resultar carísimo. Saavedra estaba activo y San Marino encontraba en esa energía una manera de hacer daño.
Por el centro aparecía Gonza Barraza, dándole dirección a las transiciones. En una cancha de seis, ese trabajo tiene un valor enorme. Recuperar la pelota es apenas el principio; después hay que encontrar un pase que permita salir, reconocer cuándo conviene acelerar y cuándo hace falta darle al compañero un segundo para acomodarse. San Marino tuvo conducción para avanzar sin perder tan fácilmente el equilibrio. Y tuvo eficacia, que a veces parece un detalle hasta que uno mira el marcador.
El 3 a 1 del descanso reflejaba ese primer tiempo. Un equipo ordenado, asociado y certero había conseguido una ventaja importante frente a un rival con recursos. San Marino podía reconocer su fútbol en lo que estaba pasando. Eso también merece quedar escrito, porque el resultado final suele llevarse toda la atención y borrar demasiado rápido lo que ocurrió antes.
Qué se habló en el entretiempo queda para los que estuvieron ahí. Lo que sí cambió fue Allax. Apretó el acelerador y encontró en Krikorian, ubicado de nueve, una referencia decisiva para darle otro destino a sus ataques.
Un nueve puede cambiar mucho más que el último toque. Su presencia obliga a los defensores a repartir la atención entre la pelota y el hombre que tienen cerca del arco. A los compañeros les ofrece un destino, alguien con quien conectar el avance. Después hay que resolver, claro. Porque ocupar el puesto es una cosa y hacerse sentir es otra. Krikorian se hizo sentir tres veces.
Tres pepas para empujar una remontada que necesitaba goles y también un funcionamiento capaz de producirlos. Ahí empezaron a encontrarse Ferrara, Fiore, Rodríguez y Peloso. Allax consiguió articular lo que en el primer tiempo no había terminado de encajar: el pase con la continuidad, la intervención individual con la del compañero. La pelota empezó a tener mejores destinos y el equipo encontró cómo trasladar su reacción al marcador.
Pim, pam, pum. Cuando las asociaciones toman ritmo, al defensor se le acorta el tiempo para decidir. En el seis contra seis, una entrega y una devolución pueden cambiar de frente una jugada sin que haya espacio para corregir dos veces. Allax encontró ese entendimiento y Krikorian puso gol en medio del crecimiento colectivo. El nueve impulsó al equipo; el equipo también le dio al nueve una tarde para recordar.
Simeone hizo conocida una convicción que viene bien para estas mañanas: “Si se cree y si se trabaja, se puede”. Allax tuvo que hacer las dos cosas. Seguir creyendo cuando el desarrollo era favorable a San Marino y encontrar, dentro de la cancha, una respuesta futbolística a esa desventaja. La reacción necesitaba algo más que ganas: necesitaba compañeros capaces de reconocerse y decisiones que mejoraran el juego.
Para San Marino, el segundo tiempo fue un golpe difícil de asimilar. De estar conduciendo el partido pasó a sufrir a un rival que había encontrado sus conexiones y ya no dejó de convertir. El contraste fue enorme. Aquel equilibrio que había sostenido la ventaja dejó de alcanzar y el encuentro se le fue alejando hasta un desenlace que, al descanso, costaba imaginar.
Allax lo ganó 8 a 3. Siete goles sin respuesta en el complemento explican la magnitud de la vuelta, aunque los números solos no cuentan todo: hubo una referencia ofensiva que pesó, un equipo que consiguió asociarse y una reacción que lo deja expectante para lo que viene.
San Marino se lleva la bronca, inevitable, y una primera mitad a la que conviene volver para buscar respuestas. Allí estuvieron la zurda de Saavedra, la conducción de Barraza y un funcionamiento que le permitió superar a un adversario de jerarquía. El desafío será conseguir que ese fútbol dure, sostenerlo cuando enfrente cambian las condiciones y el partido empieza a pedir otras respuestas.
Quedó una mañana de dos caras y un recordatorio que en el verde césped nunca pierde vigencia: hay que jugar también el tiempo que falta. Allax lo hizo con una fuerza que terminó llevándose todo el resultado. San Marino tendrá que volver a buscar aquel juego con el que había empezado a construirlo.
Allax
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San Marino
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8 |
3 |
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| Nro | Jugador | Goles | Pts | Nro | Jugador | Goles | Pts |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Godaly, Agustín | 7,5 | 1 | Balovich, Ezequiel | 6,0 | ||
| 3 | Rodríguez, Emiliano | 1 | 7,5 | 5 | Miusset, Luca | 6,0 | |
| 4 | Peloso, Alejo | 7,0 | 9 | Baldo, Lautaro | 6,5 | ||
| 7 | Ferrara, Rodrigo | 2 | 8,0 | 10 | Barraza, Gonzalo | 1 | 6,5 |
| 9 | Krikorian, Franco | 3 | 8,5 | 15 | Anfuso, Valentín | 6,5 | |
| 21 | Fiori, Juan P. | 1 | 7,5 | 17 | Bertoldi, Tobías | 6,0 | |
| 80 | Zanga, Franco | 7,0 | 18 | Saavedra, Luca | 2 | 7,5 | |
| Ec (Barraza) | 1 | 27 | Vilar, Leandro | 6,0 | |||
| PROMEDIO: | 7,57 | PROMEDIO: | 6,38 | ||||
| PARTIDO: Entretenido | ÁRBITRO: Ezequiel | ||||||
| AMONESTADOS: Peloso, A. (Allax) | |||||||
Historial
| Allax | 8 - 3 | San Marino |
| Guerreros Z | 7 - 3 | Los Alamos |
| Parne Kipada | 0 - 3 | Nolimpio |
| Jogo Bonito | 6 - 3 | Ratoes |