Y después llegó uno de esos partidos donde un equipo entra tan enchufado que en diez minutos ya te hizo sentir que la mañana iba a ser larguísima. Los Álamos le ganó 10 a 3 a Guerreros Z y la diferencia fue fuerte, sí, pero sobre todo porque hubo un arranque demoledor del conjunto de Rama Brugnoli. Un primer tiempo que pareció un set de tenis. 6 a 1. De esos parciales que te dejan mirando el alambrado pensando “¿qué pasó recién?”. Porque una cosa es perder y otra es que el rival te pase por arriba antes de acomodarte en la cancha.
Y eso fue lo que le pasó a Guerreros. El equipo de Eze González arrancó raro, desconectado, medio dormido. Algunos llegaron sobre la hora, hubo movimientos, cambios rápidos, pruebas de posiciones, uno arriba, otro atrás, alguno que arrancó en defensa y terminó jugando más adelante. Nada terminó de cerrarles. Y en el fútbol reducido, cuando dudás, te comen. No hay mucho misterio. Acá dos malas coberturas son gol, una salida tarde es gol y una transición mal hecha te deja pagando. Guerreros nunca encontró estabilidad y Los Álamos olió sangre rápido.
Pero además pasó una de esas cosas insólitas que solamente tiene el fútbol amateur. Juan Cruz Ortiz, el “Neuer” del Verde Césped, llegó prácticamente con lo justo después de una noche complicada, se había olvidado los guantes y tuvo que pedir unos prestados a Facu, de esos que aparecen del bolso salvador cuando ya no queda otra. Se los clavó, entró a atajar como pudo y encima, a los cinco minutos, una abeja o una avispa le picó el dedo. Una escena totalmente increíble. De potrero puro. El arquero sacudiéndose la mano, tratando de seguir, mientras el partido ya venía a una velocidad tremenda. Y de alguna manera, ahí empezó a romperse todo para Guerreros. Porque cuando una tarde viene torcida, viene torcida de verdad. Como decía Mostaza Merlo: “hay días que la pelota entra sola… y otros que te rebota hasta el destino”.
Porque del otro lado había un equipo que está pasando un momento tremendo. Y no solamente desde los resultados. Desde la confianza. Desde la manera de jugar. Hoy Los Álamos entra a la cancha convencido. Se nota en cómo presiona, en cómo rota, en cómo sus jugadores atacan los espacios. Hay química. Hay sociedades. Y cuando un equipo amateur encuentra eso… agarrate. Como decía el Coco Basile: “cuando el jugador se divierte, juega mejor”. Bueno, estos muchachos hoy parecen jugar de memoria y disfrutarlo.
Y eso que no estaba Mati Rolón, el arquero revelación del torneo, figura absoluta de este arranque de año. Pero ahí apareció otra de las grandes señales que tienen los equipos fuertes: las soluciones. Porque Emi Bialy, el 10, terminó poniéndose los guantes y estuvo totalmente a la altura. Ni sufrió el arco ni pareció extrañar su lugar natural más adelante. Atajó serio, transmitió tranquilidad y el equipo prácticamente no sintió la ausencia de uno de sus jugadores más importantes. Eso habla muy bien del momento de Los Álamos. Cuando las piezas cambian y el funcionamiento sigue igual, es porque hay algo sólido atrás.
Y además apareció él. El campeón del mundo del pueblo. El más filmado de Qatar 2022. Martín Gainza. Sí, ese mismo que apareció en todos los videos de la Scaloneta festejando como un loco entre banderas, abrazos y asados con un Jeque. Bueno, parece que toda esa energía la guardó para traerla al Verde Césped porque clavó cinco goles. Cinco. Una locura. El primero fue un golazo y después entró en ese estado que conocen bien los delanteros cuando la pelota parece buscarte sola. Todo le salía. El control, el anticipo, el rebote, el toque corto. De esos partidos donde el nueve siente que patea y entra. Y cuando un goleador entra en trance, el rival lo sufre muchísimo.
Guerreros igual no dejó de intentarlo. Y eso también hay que decirlo. Porque con el partido roto, abajo por varios goles y viendo que la tarde venía torcida, siguieron buscando, siguieron metiendo cambios, tratando de encontrar respuestas. A veces el amateur tiene estas tardes crueles donde nada sale. Donde el rival llega y convierte, donde cada rebote cae para el otro lado y donde encima enfrente hay un equipo inspirado. Y Los Álamos hoy jugó inspirado de verdad.
Pensar que hace no tanto todo era incertidumbre. Cuando desapareció Barba Guerra y parecía que la historia terminaba, apareció Rama poniendo el hombro, la plata y las ganas para que el grupo siga jugando bajo el nombre de Los Álamos. Y miralos ahora. Compitiendo así. Jugando este fútbol. Dando espectáculo. Equipos que sobreviven porque alguien no deja morir al grupo. Porque alguien dice “jugamos igual”. Y después el tiempo acomoda todo.
Esta vez fue 10 a 3. Una actuación tremenda de Los Álamos, que empieza a levantar la mano fuerte en la categoría. Y una tarde complicadísima para Guerreros Z, que encima arrancó peleando contra el rival, contra el reloj y hasta contra las avispas. Sí, increíble, pero real. De esas historias que dentro de unos años alguien va a volver a contar entre risas en el costado de la cancha.
Guerreros Z
|
Los Alamos
|
||||||
3 |
10 |
||||||
| Nro | Jugador | Goles | Pts | Nro | Jugador | Goles | Pts |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Ortiz, J. Cruz | 6,0 | 1 | Bialy, Emiliano | 7,0 | ||
| 2 | Fernández, Lautaro | 6,0 | 5 | Quaglia, Agustín | 2 | 8,0 | |
| 5 | González, Ezequiel | 6,0 | 6 | Escobedo, Leandro | 1 | 7,5 | |
| 6 | Bedetti, Gonzalo | 6,0 | 8 | Brugnoli, Ramiro | 2 | 7,5 | |
| 7 | Cermelli, Pedro | 1 | 6,5 | 9 | Gainza, Martín | 5 | 9,0 |
| 8 | Tesi, Santiago | 6,5 | 14 | Greene, Tomás | 7,0 | ||
| 10 | Sánchez Martínez, J. | 6,5 | 32 | Scotellaro, Danel | 7,0 | ||
| 11 | Fittere, Manuel | 6,5 | |||||
| 21 | Marin, Mateo | 1 | 6,5 | ||||
| 77 | Avedikian, Agustín | 1 | 6,5 | ||||
| PROMEDIO: | 6,30 | PROMEDIO: | 7,57 | ||||
| PARTIDO: Rapido | ÁRBITRO: Ezequiel | ||||||
| AMONESTADOS: Sánchez Martínez, J.; Avedikian, A. (Guerreros Z) | |||||||
| Guerreros Z | 6 - 7 | Los Alamos |
| Cronos FC | 2 - 8 | Parne Kipada |
| Allax | 8 - 3 | Jogo Bonito |
| Guerreros Z | 3 - 10 | Los Alamos |
| Chascarrillo | 3 - 8 | Nolimpio |