De competitivos a campeones.

La Masía Campeón Intertotos 2026

Primera estrella para ellos.

Y ahora sí, La Masía. El campeón de la Copa Intertotos, la segunda copa en importancia del Verde Césped, pero para ellos muchísimo más que eso, porque esta no es simplemente otra copa para poner en una vitrina: es el primer título de su historia en Depoencuentros, y llegó después de una de esas historias que tiene el fútbol amateur, esas que te obligan a mirar un poco más allá del resultado final.

La Masía llegó a la última fecha con siete puntos, Manchester Tiki con diez, y las cuentas eran clarísimas: al Tiki le alcanzaba con empatar, La Masía necesitaba ganar y, con ese triunfo, quedarse con el campeonato por desempate olímpico. No había margen, no había especulación posible, había que salir a buscarlo. Y cuando una final se juega con esa obligación, la pelota empieza a pesar, el pase fácil deja de ser tan fácil, el arco parece más chico, el rival aparece en todos lados y los nervios empiezan a jugar su propio partido.

Pero justo ahí apareció Pedro Valenzuela, la incorporación que terminó cambiando la cara de este equipo. La primera que tuvo el goleador de la Copa la mandó a guardar y desde ese momento pareció que algo se había liberado, porque no fue solamente un gol: fue el principio de una noche extraordinaria, cuatro goles de Valenzuela para desnivelar la final y entregarle la Copa Intertotos a La Masía.

Cuatro goles en una final. Y pensar que Pedro llegó recién en las últimas fechas del Apertura. No era uno de esos históricos que ya tenían la camiseta pegada al cuerpo, llegó, se acopló, entendió rápidamente dónde podía lastimar y terminó sintiendo la remera como si llevara muchísimo más tiempo ahí. En apenas diez partidos registrados con La Masía ya suma 25 goles, una cifra brutal, con un promedio de 2,50 por encuentro y una valoración de 7,80, la más alta entre los jugadores destacados de la ficha actual del equipo.

Y cuando un delantero encuentra un lugar donde sentirse cómodo, cuando el equipo entiende sus movimientos y el delantero entiende al equipo, pasan estas cosas. La pelota empieza a aparecer donde tiene que aparecer y el goleador empieza a hacer lo que mejor sabe: castigar. Pero sería injusto contar esta copa solamente desde Valenzuela, porque Pedro llegó a una estructura que ya venía construyendo una identidad, con Luciano Ferro a la cabeza, con Thomas Becerra, con Lucas Machado, con Matías Chávez, con Gastón Villa, con Nicolás Chibelli, con Matías Acosta, con Gabriel Requino y tantos otros que fueron formando esta camiseta.

Ahí está quizás una de las claves de La Masía: no necesitaba convertirse en otro equipo, necesitaba encontrar esa pieza que completara lo que ya venía haciendo. Porque este equipo fue encontrando una manera de jugar cada vez más reconocible, menos apurado, menos vertical por obligación y más dispuesto a abrir la cancha, hacer circular la pelota, darle valor a la posesión y esperar el momento.

En el 6 contra 6 eso tiene un valor enorme, porque el espacio es reducido, la presión llega enseguida y una buena circulación puede generar en dos segundos el hueco que durante un minuto entero parecía no existir. Y ahí aparecen los carrileros, ahí aparece Ferro, ahí aparece Becerra, ahí aparece Chibelli, y ahora también Valenzuela esperando arriba. La estadística lo cuenta a su manera: Becerra lleva 47 partidos y 60 goles con La Masía, Ferro 42 partidos y 24 goles, Machado 40 y 9, Chávez 35 y 12, Villa 32 y 11, mientras Chibelli, con apenas 21 partidos registrados, ya suma 18 goles.

Pero los números solamente tienen sentido cuando uno los pone dentro de una historia, y la historia dice que La Masía venía de quedarse a las puertas del ascenso en el Apertura. Estuvo ahí. Lo peleó. Lo quiso. Y no pudo cruzar esa línea. Podría haberse quedado lamentando la oportunidad perdida, mirando cómo otros festejaban mientras ellos volvían a casa con esa sensación tan futbolera de “nos faltó un poquito”. Pero eligieron otra cosa.

Siguieron. Y el fútbol, que a veces te saca algo con una mano y te lo devuelve de una manera completamente distinta con la otra, terminó poniendo una copa en sus manos. La primera. Y eso no es poca cosa. Porque los títulos inaugurales tienen algo que después ninguna otra copa puede repetir: el momento exacto en que un grupo deja de ser solamente un equipo competitivo y pasa a ser campeón. El día en que aparece una foto que queda para siempre. El día en que los que estuvieron desde el principio pueden decir “nosotros fuimos los primeros”.

Y detrás de eso está Lucho Ferro. Presidente, capitán, conductor, uno de esos jugadores que no necesitan convertir cada intervención en una declaración para hacerse notar. Hay futbolistas que llevan la cinta en el brazo y hay otros que llevan la responsabilidad en cada decisión. Ferro parece de esos. En la ficha tiene 42 partidos, 24 goles y una valoración de 6,95, pero la importancia de un capitán no siempre aparece en una columna. Está en ordenar, en pedir la pelota cuando quema, en señalar el camino cuando el partido se empieza a desordenar, en sostener al compañero y en entender cuándo hay que acelerar y cuándo hay que respirar.

Y alrededor suyo La Masía encontró socios. Machado y Acosta abriendo la cancha, Becerra arriba, Chibelli apareciendo, Villa, Chávez, Requino y ahora Valenzuela completando una estructura que en las últimas fechas empezó a tener otra música. Y eso se nota también en el recorrido de esta Copa Intertotos, porque no llegaron a la última fecha por casualidad: antes habían vencido a Allax 6-4 en el debut y después sufrieron una derrota 9-6 frente a Richerdi, pero aun así llegaron vivos al partido decisivo y sabían perfectamente qué tenían que hacer. Y lo hicieron.

Tenían que ganarle al Manchester Tiki y le ganaron. Necesitaban una actuación de campeón y la tuvieron. Necesitaban un goleador y apareció uno que terminó haciendo cuatro. Así se construyen estas historias. No siempre de la manera que uno imagina. La Masía había querido ascender y no pudo. Terminó levantando su primera copa. Y quizás eso sea una de las cosas más hermosas que tiene este deporte: que el fracaso de una historia puede ser apenas el prólogo de la siguiente. Hoy no están festejando lo que perdieron. Están festejando lo que consiguieron. Y lo consiguieron a base de fútbol, compromiso, paciencia y una identidad que cada vez se siente más propia.

Ahora viene un Clausura que no va a ser sencillo. Todo lo contrario. Una Primera B cargada de equipos con historia, con campeones de copa, con candidatos, con Richerdi, con La Pandilla, con rivales que ya conocen a La Masía y saben que no pueden regalarle un metro. Pero esta versión del equipo llega diferente. Llega con una copa debajo del brazo, con confianza y con una sociedad ofensiva que puede ser picantísima. Becerra y Valenzuela arriba, dos jugadores que saben dónde está el arco, mientras por detrás aparecen Ferro, Machado, Acosta y compañía para construir.

Cuando un equipo encuentra cómo fabricar las situaciones y además encuentra quién las termine, el gol empieza a dejar de ser una casualidad. Lo de Becerra tampoco es menor. El goleador de la B del año pasado, 60 goles en 47 partidos con esta camiseta según la ficha histórica, ahora tiene al lado a un delantero que acaba de meter 25 en diez. Hay material. Hay fútbol. Y sobre todo hay hambre.

Porque esta copa no llegó después de una temporada perfecta. Llegó después de quedarse cerca, después de tener que volver a empezar y después de entender que el próximo objetivo podía ser otro. Y eso tiene muchísimo mérito. Porque en el fútbol amateur nadie te garantiza que mañana vas a tener el mismo plantel, el mismo tiempo, las mismas ganas o la misma gente. Acá se juega porque se quiere jugar. Porque hay amigos. Porque hay compromiso. Porque hay una camiseta que, con el tiempo, empieza a pesar. Y La Masía acaba de ponerle su primer trofeo a esa camiseta.

Por eso también hay que mirar al Manchester Tiki con respeto. Llegó con diez puntos, como líder, sabiendo que el empate le alcanzaba. Tenía todo para coronarse y terminó encontrándose con una Masía que salió a jugarse la vida deportiva en cuarenta minutos. El fútbol a veces es así de cruel: un equipo llega con ventaja y el otro llega obligado, y cuando rueda la pelota todo lo anterior deja de importar.

La Masía hizo lo que tenía que hacer. Y por eso es campeón. No necesitó que nadie le regalara nada. No necesitó mirar otro resultado. No necesitó sacar cuentas después del partido. Tenía una misión y la cumplió. Primera Copa Intertotos de su historia. Primer título de La Masía en el Verde Césped. Y quizás, dentro de unos años, cuando vuelvan a mirar esta foto, cuando alguno ya no juegue, cuando otros hayan llegado y la camiseta tenga nuevas generaciones, van a recordar que todo empezó acá.

Con Ferro conduciendo. Con Becerra peleando arriba. Con Machado y Acosta abriendo la cancha. Con Chibelli, Villa, Chávez, Requino y todos los que pusieron el cuerpo. Y con un muchacho que llegó sobre el final, se puso la camiseta y terminó escribiendo cuatro veces su nombre en una final. Pedro Valenzuela. El goleador de la Copa. El hombre de la mañana. Pero el campeón es La Masía. Porque un jugador puede ganar un partido, un goleador puede romper una final, pero una copa la levanta un equipo. Y este equipo acaba de levantar la primera de su historia. Después de quedarse a un paso del ascenso, encontró otro camino. Después de buscar una respuesta, encontró una identidad. Y después de tanto insistir, finalmente llegó ese momento que todo equipo amateur sueña alguna vez: el abrazo, la copa arriba, los compañeros alrededor y esa certeza de que todo el esfuerzo de los domingos tuvo sentido. La Masía ya tiene su primera estrella. Y ahora que aprendió a ganar, habrá que ver hasta dónde quiere llegar.

FELICITACIONES.

Manchester Tiki

La Masía

4

5

Nro Jugador Goles Pts Nro Jugador Goles Pts
1 Puzone, J.C 7,0 1 Requino, Gabriel 7,0
2 Screpante, Gianluca 6,5 6 Acosta, Matías 7,0
3 Salzano, Claudio 6,0 7 Valenzuela, Pedro 4 9,0
10 Campodonico, Augusto 6,5 9 Becerra, Thomas 7,0
17 Lepez, Matías 2 7,0 10 Ferro, Luciano 7,5
21 Salvia, Santiago 1 6,5 11 Chibelli, Nicolás 7,0
28 Ventriglia, Lucas 1 6,5 30 Villa, Gastón 7,0
33 Salcedo, Joaquín 6,0 90 Biragnet, Facundo 1 7,5
PROMEDIO: 6,50 PROMEDIO: 7,38
PARTIDO: Entretenido ÁRBITRO: Ezequiel
AMONESTADOS: Screpante, G. (Manchester Tiki)

Otros resultados de la fecha

COPAS 2026

Copa Intertotos - Fecha 5 - 09/08/2026
Manchester Tiki 4 - 5 La Masía
Nolimpio 3 - 6 Richerdi FC
Allax 4 - 3 Toco y No Voy