La respuesta al golpe de la ida.

Cafecito se tomó revancha

Reunió sus mejores piezas para ganar.

La revancha empezó a jugarse antes de entrar a la cancha. Para Cafecito, el recuerdo de la ida seguía demasiado cerca: aquella tarde en la que Queque había conseguido la mejor victoria de su historia dejó una cuenta pendiente, una de esas que vuelven a aparecer cuando el fixture anuncia el próximo encuentro. La Pantera Morales tomó ese golpe como impulso para la convocatoria y reunió un plantel con recursos para cambiar el rumbo. Enfrente había otro equipo necesitado, otro que intenta hacerse un lugar en una categoría cada vez más competitiva. Dos historias cortas en el verde césped, todavía en formación, con bastante más calidad individual de la que alcanzaron a convertir en puntos.

Esta vez Cafecito encontró cómo ponerla en funcionamiento. Arrancó suelto, con decisión y con jugadores que se entendieron para darle buen destino a la pelota. Luro, Lloren y Díaz tuvieron una mañana productiva, de esas en las que el pase llega a tiempo y el que recibe ya tiene una idea para continuar. Hubo combinaciones, posibilidades de construir por abajo y también envíos para saltar líneas cuando la jugada lo pedía. Elegir entre esos caminos le dio al equipo una variedad valiosa: podía acercarse mediante asociaciones o buscar más lejos sin quedar atado a una única forma de avanzar.

Desde el arco, Thiago Rivero aportó mucho a esa libertad. Mostró capacidad con las manos y una fineza con los pies que se hizo notar enseguida, acompañada por la potencia para llevar la pelota hacia posiciones más adelantadas. Un arquero con esas condiciones amplía la cancha para sus compañeros. Si el rival se acerca a presionar, puede encontrar un envío por encima de esa primera línea; si espera, permite iniciar con un pase corto y volver a ofrecerse como apoyo. Cafecito tuvo en Rivero una herramienta para decidir mejor cómo salir, además de la seguridad que necesita cualquier equipo para animarse unos metros más arriba.

Dos goles de Lloren, dos de Luro y uno de Díaz expresaron esa soltura ofensiva. El equipo consiguió lastimar y después encontró respaldo en sus pilares defensivos para sostener la ventaja. El complemento perdió algo del brillo del comienzo, pero Cafecito conservó el control necesario para cerrar una victoria sin grandes sobresaltos. También ahí hubo un progreso: cuando bajó la calidad de algunas secuencias, siguió habiendo estructura para cuidar lo conseguido. Fue una de sus mejores presentaciones, una actuación que le permitió reconocerse en algo más alentador que la posición que ocupa.

A Queque, en cambio, le está costando encontrar una forma estable desde la ausencia de Juli Garibotto. Su lesión le quitó mucho más que una referencia de ataque. El equipo perdió un jugador alrededor del cual podía ordenar decisiones y todavía busca cómo reemplazar esa influencia. Por momentos aparece la intención de construir; en otros, el envío largo. El problema llega cuando esas elecciones no encuentran acompañamiento y cada uno interpreta un partido diferente. Para jugar corto hacen falta apoyos cercanos. Para buscar arriba, alguien que sostenga y compañeros preparados para la descarga. Sin ese acuerdo, la pelota vuelve demasiado rápido y obliga a empezar otra vez desde la dificultad.

En este tramo, la mesa chica de Queque tiene un papel fundamental. Los que ya compartieron la camiseta conocen lo que el equipo puede dar, recuerdan cuándo funcionó y saben cuánto costó construirlo. Los refuerzos pueden ayudar, por supuesto, pero recuperar una identidad necesita de ese núcleo que aparece, convoca y sostiene incluso cuando el panorama se nubla. Hay domingos en los que el aporte más importante empieza bastante antes del primer pase: estar, repetir, acompañar al compañero que viene golpeado y volver a ofrecer una base sobre la cual trabajar.

Cafecito se llevó una revancha trabajada desde la convocatoria y resuelta con una de sus actuaciones más completas. Transformó el recuerdo de una derrota dura en una razón para juntarse mejor, y esa respuesta tuvo fútbol, goles y firmeza. Queque quedó con la tarea de recuperar sus conexiones y apoyarse en los que sienten propia esta historia. Todavía hay fechas para hacerlo. Entre ambos, mientras tanto, empieza a guardarse algo: una goleada que quedó en la memoria, una respuesta en la vuelta y dos equipos que se miran como rivales directos. Los clásicos también pueden nacer abajo, cuando cuesta sumar y cada próximo cruce empieza a esperarse un poco más.

Cafecito FC

Queque FC

5

3

Nro Jugador Goles Pts Nro Jugador Goles Pts
1 Rivero, Thiago 8,0 1 López, Máximo 6,5
4 Llorens, Juan 2 8,5 2 Escudero, Daniel 1 6,0
7 Díaz, Ramiro 1 7,5 3 Milazzo, Bruno 1 6,5
11 Gómez Villa, Juan M. 7,0 11 Camargo, Tomás 1 6,5
13 Moralez, Ignacio 7,5 14 Almeira, Julián 6,0
15 Schimid, Ignacio 7,0 22 Sabatini, Lautaro 6,0
16 Luro, Pedro 2 8,5 24 Pappalardo, Santiago 6,0
26 Almeira, Facundo 6,0
PROMEDIO: 7,71 PROMEDIO: 6,19
PARTIDO: Clásico ÁRBITRO: Ezequiel
AMONESTADOS: Schimid, I. (Cafecito FC) ; Escudero, D.; Almeira, J.; Pappalardo, S. (Queque FC)

Historial

Cara a cara

Cafecito FC Cafecito FC
0 Victorias
1 Empates: 0
1 Victorias
Queque FC Queque FC

Últimos enfrentamientos

Otros resultados de la fecha

CLAUSURA 2026

Primera C - Fecha 10 - 25/10/2026
Cafecito FC 5 - 3 Queque FC
Ultrajados FC 1 - 4 Toco y No Voy
A2Tokes 3 - 9 Cicloneta FC
Inter Nados 4 - 4 Manchester Tiki