Siguen ganando.

Momentos de ansiedad

Tiki se impuso ante Cafecito.

El puntero tuvo que acomodarse para poder imponer su fútbol. Cafecito arrancó con decisión, encontró juego cerca del arco y obligó al Manchester Tiki a corregir un comienzo defensivo demasiado distraído. Cuando el rojo consiguió afirmarse atrás, sus sociedades empezaron a pesar de otra manera y el partido fue tomando el rumbo de un equipo que tiene gol, pero que esta vez necesitó recuperar primero su estructura.

Los naranjas hicieron un buen trabajo arriba. Rodrigo Lazarte fue una referencia difícil de contener, un nueve de oficio aunque el oficio se reconozca en el cuerpo antes que en el número: recibir con un rival encima, proteger la pelota, aguantar el contacto y decidir si conviene girar o hacer jugar al que viene de frente. Cafecito encontró en él un lugar donde apoyar sus ataques. Y Rodrigo estuvo certero. Tres pepas para una actuación que le dio al equipo profundidad, confianza y motivos para animarse ante el líder.

También dejó una asistencia hermosa para Gómez Villa. Con la marca cerca y el arco a la espalda, sostuvo la pelota y sacó esa descarga de taco y suela que permitió continuar la jugada por donde la defensa tenía que volver a mirar. El compañero acompañó y terminó el ataque. Ahí hubo entendimiento: el pivote necesita alguien que lea lo que está preparando, que se acerque en el momento justo y aproveche la atención que concentra el hombre de espaldas. Lazarte ofreció ese apoyo y Cafecito supo usarlo. Una de esas acciones en las que el lujo tiene un destino concreto, porque el toque libera al compañero y termina en gol.

Al Tiki le costó interpretar esas situaciones en el arranque. Los naranjas recibían arriba y conseguían darle continuidad a la pelota, mientras los defensores rojos todavía buscaban cómo ajustar. Fue Tomi Byk el primero en despertar al equipo, en poner firmeza y empezar a ordenar una función que venía dejando dudas. Su actuación tuvo ese valor que a veces queda lejos del resumen de los goleadores: intervenir para que los demás puedan jugar en mejores condiciones. No besó la red, pero fue la figura porque ayudó a cambiar la base desde la que el Manchester estaba disputando el encuentro.

Tomás entendió que había que acomodarse. Cuando un delantero rival consigue aguantar de espaldas, ir todos hacia él puede terminar facilitándole la descarga; hace falta disputar esa recepción y, a la vez, cuidar a los compañeros que llegan. El Tiki fue encontrando mayor solidez y pudo darle otro respaldo a sus ataques. Seguía teniendo enfrente a un Cafecito capaz de lastimar —cinco goles lo dicen—, pero ya había una reacción, un equipo más dispuesto a hacerse cargo de lo que estaba ocurriendo.

Arrigo Sacchi decía que “los once jugadores deben estar siempre en una posición activa, con o sin balón”. En nuestra cancha son seis, y esa responsabilidad se siente todavía más cerca: cada jugador que queda desconectado deja un espacio que enseguida aparece en la jugada. Byk aportó presencia en esa parte del trabajo. El brillo del ataque tuvo mucho que agradecerle a ese despertar.

Después empezaron a encontrarse Augusto Campodonico y Matías Lepez. Y cuando esos dos están en sintonía, el Tiki encuentra caminos que parecen abrirse un instante antes de que llegue la pelota. El diez tuvo una entrega de las suyas para el diecisiete, un pase que reconoció el movimiento y le dio al compañero la posibilidad de resolver cerca del arco. Lepez terminó de taco. Una definición breve, ingeniosa, elegida para aprovechar cómo le venía el balón. Campodonico puso la lectura; Mati encontró el gesto para completar una jugada que tuvo la misma intención desde el pase hasta la red.

Lepez estuvo extraordinario. Cinco goles para el diecisiete, otra actuación de esas que dejan a un equipo con la certeza de que su delantero puede aparecer por distintos caminos. Hubo movimientos para recibir en profundidad, llegadas al área y resolución cuando la jugada exigía terminar. En una acción volvió a acomodar el ataque antes de ir a buscar la definición; en otras, apareció al final del recorrido de la pelota. Esa variedad complicó a Cafecito, porque seguirlo implicaba atender lo que hacía con el balón y también lo que empezaba a preparar apenas lo soltaba.

Campodonico sumó dos pepas y entre ambos reunieron siete de los ocho goles del Manchester. Una producción enorme de una sociedad que conoce el gusto de jugar junta. El diez puede conducir y esperar ese pequeño desplazamiento que abre una línea de pase; el diecisiete tiene recursos para convertir la entrega en una ocasión. Esta vez, además, los dos encontraron el arco. A Cafecito le fue costando cada vez más responder a esa combinación, porque la amenaza estaba en el que llevaba la pelota y también en el compañero que se movía alrededor.

Juanma Giménez completó la cuenta. El once atacó el espacio y encontró un gran pase filtrado para llegar a la definición. Otra llegada que mostró el valor de moverse mientras alguien tiene la cabeza levantada: el receptor empieza a ganar terreno antes de que la pelota salga y obliga a la defensa a correr hacia su arco. Juanma puso su gol dentro de una actuación ofensiva que terminó siendo demasiado para los naranjas.

El ocho a cinco fue una victoria trabajada, de esas que le piden al puntero demostrar también cómo responde cuando el comienzo no sale como esperaba. El Tiki tuvo que reaccionar, encontró en Byk la firmeza para hacerlo y después hizo pesar la calidad de sus hombres de ataque. Ganar así también deja una enseñanza útil para lo que viene: las sociedades que producen goles necesitan un equipo que las sostenga cuando la pelota está del otro lado.

Cafecito se fue con una derrota, aunque dejó bastante más que una resistencia pasajera. Lazarte hizo tres, asistió y ofreció una referencia clara para sus compañeros. Gómez Villa terminó aquella descarga y el equipo pudo hacerle cinco goles al líder. Hay fútbol en esas acciones, una manera de acercarse al arco que merece seguir creciendo. El desafío será acompañarla con mayor firmeza para que cada gol propio tenga más posibilidades de durar.

Quedó una mañana de delanteros inspirados y de un defensor que supo levantar a los suyos cuando hacía falta. Lepez se llevó cinco gritos; Tomi, el reconocimiento por un trabajo que hizo posible la reacción. Y del lado naranja quedó la imagen de Rodrigo sosteniendo la pelota, con un compañero dispuesto a acompañarlo. Son cosas para llevarse del domingo. El triunfo alimenta al Tiki; esas conexiones pueden alimentar el próximo intento de Cafecito. Porque también se construye desde ahí, desde una jugada que salió bien y te da ganas de volver a buscar al mismo compañero.

Cafecito FC

Manchester Tiki

5

8

Nro Jugador Goles Pts Nro Jugador Goles Pts
1 Gómez Villa, Martín 6,0 1 Puzone, J.C 7,5
3 Schimid, Ignacio 6,0 2 Screpante, Gianluca 7,0
11 Díaz, Ramiro 6,5 6 Byk, Tomás 8,0
13 Moralez, Ignacio 6,0 10 Campodonico, Augusto 2 8,0
14 Luro, Pedro 1 6,5 11 Gimenez, J. Manuel 1 7,5
16 Lazarte, Rodrigo 3 8,5 17 Lepez, Matías 5 9,0
81 Gómez Villa, Juan M. 1 6,5 28 Ventriglia, Lucas 7,0
PROMEDIO: 6,57 PROMEDIO: 7,71
PARTIDO: Bueno ÁRBITRO: Ezequiel
AMONESTADOS:

Otros resultados de la fecha

CLAUSURA 2026

Primera C - Fecha 8 - 04/10/2026
Cafecito FC 5 - 8 Manchester Tiki
Ultrajados FC 4 - 1 Inter Nados
Toco y No Voy 3 - 8 Cicloneta FC
Queque FC 1 - 6 A2Tokes