Hay partidos que arrancan con un resultado y terminan contando una historia completamente distinta. Y este fue uno de esos. Porque enfrente estaban dos equipos que llegaban desde lugares diferentes, pero con algo en común: los dos sabían lo que era ser campeones. Cronos, recién descendido de Primera A, todavía con esa mezcla de bronca y orgullo que deja bajar de categoría, pero con una copa fresca bajo el brazo después de consagrarse campeón de la Copa Delegno. Y del otro lado Un Equipo FC, campeón de la C y recién llegado a Primera B, dispuesto a demostrar que el ascenso no era solamente un premio por lo hecho el torneo anterior, sino una puerta que se abría para competir de verdad.
Y UFC salió a jugar como quien no tiene tiempo para presentaciones. Con Franco Decastelli, el profe Deca, manejando la primera salida, asociándose, buscando siempre una línea de pase y haciendo circular la pelota con criterio, empezó a encontrar espacios detrás de la primera presión de Cronos. Y cuando un equipo consigue salir limpio en Fútbol 6, con jugadores que se muestran y movimientos que generan líneas de pase, el rival empieza a correr detrás de la pelota.
Ahí apareció Thiago Bidagaray, imparable por la banda, encarando una y otra vez, llegando hasta el fondo y obligando a Cronos a retroceder. En pocos minutos, el recién ascendido se encontró 4-1 arriba y la sensación era fuerte: UFC había entrado mucho más despierto al partido. Cronos estaba desorientado, incómodo, sin encontrar quién agarrara el timón. Pero el fútbol tiene una velocidad muy particular para cambiar las cosas. Y bastó una modificación para que el partido empezara a girar.
Decastelli se movió del costado del arquero y dejó de ser ese primer pase constante que había ordenado la salida de UFC. Y ahí apareció Leo Varela. El controlador. Ese mediocampista que quizás no necesita hacer demasiado ruido para empezar a mandar. Cuando encontró el espacio, agarró la pelota y empezó a manejar los hilos de Cronos. Una pausa, un pase, una aceleración, otra descarga. Y de repente el equipo que parecía perdido empezó a encontrar respuestas. Como decía Xavi Hernández, “el fútbol es un juego de espacios”, y cuando Varela empezó a ocupar y aprovechar esos espacios, Cronos encontró otra cara. El 4-1 se empezó a achicar. 4-2. 4-3. Y cuando quisieron darse cuenta, 4-4. Una remontada dentro de la remontada, porque Cronos pasó de estar cuatro goles abajo a terminar el primer tiempo empatando un partido que parecía completamente ajeno.
Ahí ya no había dueño. Había dos equipos que habían vivido un primer tiempo de esos que dejan al entrenador pensando qué acaba de pasar. UFC había tenido el partido en la mano y se le escapó. Cronos había estado contra las cuerdas y consiguió volver. En el segundo tiempo, lógicamente, apareció otra versión. Los dos se volvieron más serios, más cuidadosos, quizás porque después de semejante ida y vuelta nadie quería volver a regalar espacios.
El vértigo bajó un poco y empezó a pesar más la lectura. Cronos había arrancado desorientado y UFC había terminado un poco desorbitado. Ahora había que jugar otra historia. Y ahí apareció la jerarquía. Fran Herlán, que ya había dejado su marca en el primer tiempo con un cabezazo, se transformó en protagonista absoluto del tramo decisivo. Completó su hat-trick y terminó siendo una de las grandes razones por las que Cronos pudo completar la remontada. Del 4-1 al 7-6. Siete goles para dar vuelta una historia que parecía escrita en contra.
Pero si hubo alguien que sostuvo a UFC cuando el partido se empezó a escapar fue Thiago Otero. El arquero fue enorme. De esos partidos en los que el guardameta deja de ser solamente el último hombre y se convierte directamente en una muralla. Sacó pelotas a quemarropa con el cuerpo, con los pies, reaccionando a centímetros del arco, agarrando otras con seguridad y hasta haciendo esas atajadas donde parece que la pelota queda pegada a las manos. En el Fútbol 6, donde las distancias son cortas y los remates aparecen de repente, un arquero puede sostener a un equipo durante varios minutos prácticamente solo. Otero lo hizo. Y por eso, aunque UFC terminó perdiendo, su actuación merece quedar escrita. Porque si no fuera por él, quizás la remontada de Cronos hubiera sido todavía más rápida.
Y esto también explica la locura del resultado: no fue un equipo que se entregó. UFC siguió compitiendo. Después de aquel 4-1, después del empate, después de ver cómo Cronos empezaba a crecer, siguió buscando. El partido se transformó en una pulseada de carácter. Y cuando se juega así, cada pelota dividida pesa el doble. Cronos tuvo la experiencia de un equipo que viene de Primera, jugadores que ya conocen estas situaciones y una capacidad de adaptación que terminó siendo decisiva.
UFC tuvo el empuje de quien acaba de subir y quiere demostrar que pertenece. Y durante largos pasajes lo demostró. Quizás todavía tenga que aprender algo que solamente se aprende jugando en estas categorías: cómo sostener una ventaja grande cuando el rival cambia las piezas, cómo detectar dónde está el problema antes de que se convierta en gol y cómo volver a tomar el control cuando el partido empieza a escaparse. Pero eso también es parte del crecimiento.
Cronos, en cambio, recibió una bienvenida bastante particular a esta Primera B. Descendió, sí, pero llegó con la mentalidad de un equipo que quiere volver. Y este 7-6 es una señal. No porque haya jugado perfecto, sino justamente porque tuvo que sufrir, corregir, remontar y finalmente ganar. Como decía Johan Cruyff, “jugar al fútbol es muy sencillo, pero jugar un fútbol sencillo es lo más difícil”. Cronos tardó en encontrar esa sencillez.
UFC la tuvo de entrada. Después el partido se volvió loco, como esos partidos que parecen escritos por alguien que no quiere dejar respirar a nadie. Y cuando todo terminó, Cronos había pasado de estar 1-4 abajo a ganar 7-6. UFC se quedó con la bronca de haber tenido una ventaja enorme y no haber podido sostenerla, pero también con una certeza: el campeón de la C puede jugarle de igual a igual al campeón de la B que acaba de bajar de Primera. Le faltó cerrar la historia. Cronos, en cambio, encontró cómo escribir el último capítulo. Y en un domingo de fútbol amateur, a veces eso es lo único que importa cuando el árbitro mira el reloj y dice que se terminó.
Cronos FC
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Un Equipo FC
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7 |
6 |
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| Nro | Jugador | Goles | Pts | Nro | Jugador | Goles | Pts |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Martínez, Dante | 7,0 | 1 | Otero, Thiago | 8,5 | ||
| 8 | Villareal, Gonzalo | 1 | 7,5 | 5 | Decastelli, Franco | 7,5 | |
| 9 | Herlán, Francisco | 3 | 8,5 | 6 | Juárez, Agustín | 6,0 | |
| 10 | Alegre, Nazareno | 7,0 | 8 | Orellana, Santiago | 2 | 7,5 | |
| 22 | Criscolo, Luca | 1 | 7,5 | 9 | Cerneaz, Lucas | 6,0 | |
| 35 | Varela, Leonardo | 2 | 8,5 | 11 | Bettelani, Bruno | 2 | 8,0 |
| 14 | Caggiano, Agustín | 1 | 7,5 | ||||
| 20 | Bidigaray, Thiago | 8,0 | |||||
| Ec (Criscolo) | 1 | ||||||
| PROMEDIO: | 7,67 | PROMEDIO: | 7,38 | ||||
| PARTIDO: Muy bueno | ÁRBITRO: Ezequiel | ||||||
| AMONESTADOS: | |||||||
| Cronos FC | 7 - 6 | Un Equipo FC |
| Richerdi FC | 2 - 3 | La Pandilla |
| Chascarrillo | 3 - 6 | La Masía |