Conocerse tanto también obliga a buscar por dónde sorprenderse. Los espacios que una vez estuvieron ya tienen dueño, el pase que antes lastimaba encuentra una pierna y llegar al arco exige algo más que repetir una jugada conocida. Parne Kipada y Los Álamos volvieron a encontrarse con esa memoria compartida: campeón y subcampeón del Apertura, otra vez primero y segundo en la Copa de Oro, dos protagonistas de un año que los tuvo discutiendo cosas importantes. Esta vez llegaron desde presentes diferentes, aunque durante buena parte del encuentro la distancia de la tabla quedó bastante menos clara que la dificultad de sacarse ventajas.
El primer tiempo tuvo muchos remates y pocas comodidades para ejecutarlos. Los dos equipos se abroquelaron bien, cerraron los caminos interiores y obligaron al rival a probar desde más lejos. Había voluntad de atacar, pero costaba llevar la pelota dominada hasta una situación franca, encontrar una recepción limpia cerca del arco o dejar a un delantero mano a mano. Entonces aparecía el disparo de distancia, muchas veces forzado por una defensa que no permitía continuar. La cantidad de intentos no siempre cuenta cuán cerca estuvo un equipo del gol: también puede explicar lo bien que el otro protegió los lugares desde donde resulta más sencillo convertir.
Dentro de esa disputa hubo un partido leal, bien jugado, entre rivales que conocen las virtudes del otro y entienden cuánto puede costar una distracción. Los Álamos consiguió sostener la discusión frente al multicampeón y llegó a un tramo del complemento apenas un gol abajo. El 3 a 2 mantenía abiertas todas las posibilidades. Parne tenía la ventaja, pero todavía debía defenderla ante un adversario con argumentos para incomodarlo.
Y ahí llegó la jugada que dejó al encuentro suspendido de una decisión. Los Álamos avanzó con tres atacantes y un hombre libre, una situación de peligro grande para encontrar el empate. En fútbol seis, disponer de ese compañero sin marca obliga a resolver bien el último pase y el momento de la definición: aprovechar la superioridad antes de que la defensa consiga retroceder y vuelva a cerrar el camino. Estaba la posibilidad del 3 a 3. La jugada no terminó como necesitaban y, en el avance siguiente, Parne encontró el 4 a 2.
De una punta a la otra. Del empate posible a una diferencia de dos goles que cambió las condiciones de todo lo que quedaba. Hasta ese momento, Los Álamos necesitaba una buena acción para ponerse a la par; después tuvo que buscar bastante más, con menos margen y frente a un rival que sabe aprovechar esos escenarios. El cuarto fue el golpe que inclinó definitivamente una contienda que venía conservando su incertidumbre. Más tarde llegó el quinto para cerrar la cuenta celeste.
Juan Pablo Zorzoli aportó dos pepas, Valentín Lencina volvió a sumar desde su condición de defensor goleador y los hermanos Palacio también contribuyeron a la victoria. Distintos nombres para encontrar respuestas dentro de una estructura que sigue sosteniendo su competitividad. Lo de Lencina merece detenerse un instante: tener gol desde el fondo agrega una dificultad para cualquier marca, porque obliga a atender una amenaza que llega desde otro lugar. Y Parne cuenta con esa variante además de sus habituales hombres de definición.
Para Los Álamos queda una derrota que no borra todo lo bueno que construyó durante el año. Haber acompañado al campeón en las dos primeras conquistas habla de una campaña importante, aunque este cierre de Clausura lo encuentre con menos fluidez y llegando con lo justo. Le está costando recuperar aquel volumen de juego que le permitía enlazar ataques y hacer participar a sus distintas piezas. La ausencia de Agustín Quaglia también se siente: falta una referencia de gol y el equipo debe buscar cómo reemplazar una capacidad de definición que no aparece simplemente por ocupar su lugar.
Aun con esas dificultades, estuvo a una resolución de cambiar el partido. Ese tramo merece quedar en el análisis, junto con lo que faltó para terminarlo mejor. Parne se llevó el 5 a 2 porque respondió en el momento que terminó decidiendo la mañana y después sostuvo la diferencia. Los Álamos tuvo el empate al alcance de una jugada; el celeste encontró el gol en la siguiente. A veces un encuentro entre equipos que se conocen de memoria termina escribiéndose así, en unos segundos que dejan a uno pensando lo cerca que estuvo y al otro abrazado al valor de haber sabido resolver.
Los Alamos
|
Parne Kipada
|
||||||
2 |
5 |
||||||
| Nro | Jugador | Goles | Pts | Nro | Jugador | Goles | Pts |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Rolon, Matías | 6,5 | 1 | Devarda, Gerónimo | 7,0 | ||
| 2 | Scotellaro, Danel | 6,0 | 3 | Lencina, Valentín | 1 | 7,0 | |
| 3 | Salzano, Claudio | 6,0 | 10 | Bavio, Valentino | 6,5 | ||
| 4 | Guerra, Lucas | 6,5 | 13 | Zorzoli, Juan P. | 2 | 7,5 | |
| 6 | Guerra, Agustín | 6,5 | 18 | Palacio, J. Manuel | 1 | 7,0 | |
| 8 | Brugnoli, Ramiro | 1 | 6,0 | 19 | Reboredo, Alejandro | 7,0 | |
| 10 | Bialy, Emiliano | 6,0 | 20 | Ocampo, Matías | 7,0 | ||
| 16 | Sevilla, Facundo | 1 | 6,0 | 21 | Palacio, Facundo | 1 | 7,0 |
| PROMEDIO: | 6,19 | PROMEDIO: | 7,00 | ||||
| PARTIDO: Clásico | ÁRBITRO: Ezequiel | ||||||
| AMONESTADOS: Scotellaro, D.; Salzano, C.; Guerra, L.; Guerra, A.; Sevilla, F. (Los Alamos) ; Devarda, G.; Lencina, V.; Palacio, F. (Parne Kipada) | |||||||
Historial
| Los Alamos | 2 - 5 | Parne Kipada |
| Nolimpio | 4 - 7 | Allax |
| Guerreros Z | 4 - 4 | Jogo Bonito |
| San Marino | 5 - 3 | Ratoes |