Primera C. 9.10 de la mañana. Seis grados en el verde césped. Solcito tímido, vapor saliendo de la boca y esos primeros minutos donde el cuerpo todavía no entiende si está jugando al fútbol o sobreviviendo al frío. Ahí arrancó la jornada. Y arrancó de una manera completamente absurda.
Toco y No Voy salió a la cancha con doce gladiadores disponibles. Banco largo, recambio, energía. Del otro lado, Inter Nados llegó con uno menos. Cinco en cancha. Panorama complicado desde el minuto cero. Y para colmo, apenas se movió la pelota pasó una locura.
Saque inicial. Toque, toque… gol.
Veinticinco segundos. Inter Nados todavía no había tocado la pelota y ya la tenía adentro del arco. Una jugada que encima quedó grabada en video, como para que nadie piense que es exageración futbolera de domingo. Gol desde el saque del medio, con los cuerpos fríos y el partido recién respirando por primera vez. Ahí parecía todo definido. Parecía que se venía una goleada rápida, cómoda, inevitable.
Pero el fútbol… mamita el fútbol. Siempre tiene algo más para decir.
Porque ese gol tan temprano, tan sencillo, terminó generando una sensación rara en Toco y No Voy. Como una tranquilidad excesiva. Una especie de “esto ya está”. Y ahí es donde los partidos se vuelven peligrosos. Porque cuando uno baja apenas un cambio mentalmente, el rival empieza a crecer aunque tenga menos herramientas.
E Inter Nados entendió perfecto el contexto. Nunca se desesperó. Nunca perdió la compostura. Empezó a mover la pelota tranquilo, a jugar el partido que necesitaba jugar. Ritmo lento. Largo. Cansino. Y eso le convenía muchísimo porque estaba con uno menos. Si Toco y No Voy no aceleraba, ellos tampoco tenían ningún motivo para hacerlo.
Entonces el 1 a 0 empezó a quedarse corto. Muy corto para lo que supuestamente indicaba el partido.
Y así llegó el empate. Segundo tiempo. Pelota para Lucas Zumarraga y… pum. Pilada tremenda del goleador del team. Porque había peleado prácticamente solo todo el primer tiempo allá arriba. Corriendo, aguantando, chocando contra todos. Le había costado muchísimo generar peligro. Pero los goleadores necesitan una. Una sola. Y cuando le dieron un metro, no perdonó.
Ahí cambió todo.
Porque el 1 a 1 ya no era solamente un empate. Era miedo. Era nervio. Era empezar a mirar el reloj. Y Toco y No Voy, obligado por el hombre de más, tenía que ir a buscarlo sí o sí. Pero tampoco podía regalarse atrás porque Zumarraga estaba encendido y ya había avisado que no necesitaba demasiado para lastimar.
Entonces el partido entró en una tensión hermosa. Inter Nados cada vez más replegado, defendiendo con alma y vida. Toco y No Voy atacando, pero sin terminar de sentirse cómodo. Porque jugar contra uno menos muchas veces te obliga a atacar espacios donde ya no existen huecos. Y si encima enfrente tenés un delantero rápido esperando una contra… dudás.
Y como si faltara algo para volver todavía más cinematográfica la mañana, apareció Mati Rolón. Sí, el arquero de Los Álamos. Se puso los guantes para darle una mano al equipo de Fran Bocek y completar los últimos siete minutos con seis contra seis. Amateur puro. Solidaridad futbolera pura. De un partido a otro, de una categoría a otra, poniéndose donde hace falta. Eso también es Depoencuentros.
Y ahí sí podía pasar cualquier cosa.
Pero cuando el partido estaba en ese punto de nervio absoluto, apareció el 10 de Toco y No Voy. El distinto. El que rompe la paridad. Encontró el espacio, desequilibró y puso el 2 a 1 definitivo. De esos goles que se gritan más con alivio que con euforia.
Después vino el cerrojo. Línea baja. Cierre total. A cuidar la ventaja como fuera. El famoso “cerrojo suizo”. Y del otro lado Inter Nados intentando el último empujón con lo que le quedaba en el tanque.
Silbatazo final. Victoria ajustada de Toco y No Voy en un partido que, sinceramente, parecía muchísimo más sencillo de lo que terminó siendo. Porque Inter Nados jugó casi todo el encuentro con uno menos y aun así compitió hasta el final. Y eso en el verde césped se respeta muchísimo.
A veces no alcanza con tener más jugadores. Hay que sostener la cabeza. Y ahí estuvo la verdadera batalla de la mañana helada de la Primera C.
Toco y No Voy |
Inter Nados |
||||||
2 |
1 |
||||||
| Nro | Jugador | Goles | Pts | Nro | Jugador | Goles | Pts |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Requino, Gabriel | 7,0 | 1 | Comiso, Luciano | 7,5 | ||
| 5 | Masciotra, Agustín | 1 | 8,0 | 6 | Mayoral, Lautaro | 7,5 | |
| 6 | Fernández, Santiago | 6,5 | 9 | Zumárraga, Lucas | 1 | 7,0 | |
| 7 | Masciotra, Tomás | 6,5 | 12 | Rolon, Matías | 6,5 | ||
| 9 | Santillán, Kevin | 6,0 | 13 | Zumarraga, Federico | 6,5 | ||
| 10 | Lescano, Juan P. | 1 | 7,5 | 14 | Bocek, Francesco | 6,5 | |
| 14 | Agostino, Nicolás | 6,0 | |||||
| 19 | Reynoso, Santino | 6,0 | |||||
| 23 | Urbe, Juan Pablo | 6,0 | |||||
| 77 | Gamarra, Joaquín | 6,0 | |||||
| 90 | Ojeda, Fernando | 6,5 | |||||
| PROMEDIO: | 6,55 | PROMEDIO: | 6,92 | ||||
| PARTIDO: Bueno | ÁRBITRO: Ezequiel | ||||||
| AMONESTADOS: Zumárraga, L. (Inter Nados) | |||||||
| Toco y No Voy | 3 - 2 | Inter Nados |
| Asado Group | 3 - 2 | Papota FC |
| Un Equipo FC | 6 - 4 | Cicloneta FC |
| París Saint-Fernet | 5 - 8 | Manchester Tiki |
| Toco y No Voy | 2 - 1 | Inter Nados |