Hay fechas que pasan y listo, y hay otras que te dejan algo dando vueltas. Esta fue de esas. No por el resultado, no por la tabla… sino porque te hace mirar un poco más fino el juego, entenderlo desde otro lugar. Porque en definitiva, estamos acá por lo mismo: jugar, encontrarnos, sacarnos la semana de encima con una pelota en los pies.
El 6 vs 6 tiene eso… es dinámico, corto, intenso, sí, pero también es un juego que se disfruta mucho cuando la pelota va por abajo, cuando aparecen las sociedades, cuando alguien levanta la cabeza y elige jugar. Ahí está lo más lindo. Ahí está la esencia. Porque este torneo, desde el arranque, siempre tuvo esa idea medio romántica, medio de potrero bien entendido: que la pelota sea la protagonista.
Y en ese camino, hay algo que se vuelve clave sin que nadie lo diga demasiado: el cuidado. No desde el miedo, sino desde el respeto por el juego y por el otro. Porque el rival no es un obstáculo, es parte de lo que hace que todo esto tenga sentido. Sin el otro, no hay pase, no hay gol, no hay historia.
César Luis Menotti hablaba de respetar la esencia del juego, de no traicionarlo. Y un poco va por ahí. Cuidar el juego también es elegir cómo se juega. Apostar más a la pelota, a la idea, a la intención. Que el partido se defina por una buena jugada, por una pared, por una decisión bien tomada… y no por el roce.
También hay una cuestión lógica: en espacios chicos, todo pasa más rápido. Un segundo alcanza para que una jugada cambie de tono. Y muchas veces no es por intención, es simplemente por dinámica. Por eso, cuanto más claro tengamos a qué queremos jugar, más natural va a ser que el partido fluya mejor, con menos interrupciones, con menos situaciones evitables.
Asimismo es verdad que cuando uno se conoce, cuando hay años de cancha compartida, aparecen pequeñas ventajas, mañas, lecturas. Se le toma la mano al ritmo del partido, al criterio, a los detalles. Y ahí, sin darnos cuenta, a veces se corre un centímetro el límite. Nada grave, nada malintencionado… pero suficiente para que el juego empiece a perder esa armonía que siempre tuvo.
Desde la organización, la idea va en esa misma línea... ser un poco más finos, no para cortar el juego sino para que el juego aparezca más. Que haya menos infracciones, menos fricciones, más continuidad. Que la pelota ruede más tiempo y mejor. Para que siga siendo lo que es. Un torneo de amigos, competitivo, sí… pero noble. Donde la intensidad no esté reñida con el respeto. Donde el contacto sea parte del juego, pero no lo que lo defina. Ser un poco más estrictos no es ir en contra del jugador, es ir a favor del fútbol que queremos.
Marcelo Bielsa decía que “el fútbol es un juego de cooperación”. Y aunque parezca raro, incluso entre rivales eso existe. Cuando uno elige jugar, el otro también juega. Cuando el partido entra en ese ritmo, todos lo disfrutan más. Los de adentro y los de afuera. Por tanto, cuando uno baja un cambio, el otro también. Es contagioso. Por eso la responsabilidad no es de uno solo. Nos cuidamos entre todos o no se cuida nadie.
Y hay algo simple, casi básico, pero que suma mucho más de lo que parece: el cuidado personal. Las canilleras, un buen vendaje, estar atentos a esos detalles que en el momento no se piensan pero hacen la diferencia. No es exagerado, es parte de jugar. Es una forma de estar preparado para lo que el juego propone.
Pep Guardiola lo dijo claro: “Primero la persona, después el jugador”. Y en un torneo como este, donde nos conocemos, donde compartimos mucho más que un partido, eso pesa. Porque lo que pasa en la cancha no queda tan lejos. Nos cruzamos todo el tiempo, en la vida. Hoy sos rival, mañana compañero de laburo, pasado el padre de un amigo de tu hijo. Todo está más cerca de lo que parece.
Entonces la idea es simple, pero importante. Seguir compitiendo, claro que sí. Pero desde el lugar que siempre distinguió a Depoencuentros: el gusto por jugar bien, por respetar el juego, por cuidar al otro sin necesidad de decirlo a cada rato. Que el fútbol sea lo que nos una.
Porque al final, más allá del resultado, de la tabla, del ascenso o el descenso… si uno se rompe, nos rompe un poco a todos. Y en Depoencuentros, de verdad, nadie debería irse vacío… mucho menos lastimado.
La Masía |
San Marino
|
||||||
1 |
3 |
||||||
| Nro | Jugador | Goles | Pts | Nro | Jugador | Goles | Pts |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Requino, Gabriel | 7,0 | 1 | Balovich, Ezequiel | 7,0 | ||
| 7 | Cermelli, Pedro | 6,0 | 2 | Berardi, Ignacio | 6,5 | ||
| 8 | Chávez, Matías | 6,0 | 5 | Anfuso, Valentín | 7,0 | ||
| 9 | Becerra, Thomas | 6,0 | 9 | Saavedra, Luca | 7,0 | ||
| 10 | Santillán, Matías | 6,0 | 10 | Tripodi, Martín | 7,0 | ||
| 11 | Chibelli, Nicolás | 6,5 | 13 | Bertoldi, Tobías | 7,0 | ||
| 41 | Amelio, Nicolás | 1 | 7,0 | 14 | Sarago, J.P. | 1 | 7,5 |
| 90 | Machado, Lucas | 6,5 | 15 | Barraza, Gonzalo | 1 | 7,5 | |
| 81 | Bilordo, Gonzalo | 1 | 7,5 | ||||
| PROMEDIO: | 6,38 | PROMEDIO: | 7,11 | ||||
| PARTIDO: Entretenido | ÁRBITRO: Ezequiel | ||||||
| AMONESTADOS: Santillán, M.; Machado, L. (La Masía) ; Berardi, I. (San Marino) | |||||||
| Richerdi FC | 2 - 6 | A la Tibia |
| La Masía | 1 - 3 | San Marino |
| Ratoes | 8 - 6 | La Pandilla |