Una vuelta más de esta montaña rusa que se niega a respetar cualquier lógica.

Arrancó en zona de descenso y terminó en zona de ascenso.

Una locura absurda. Algo que parece inventado. Exagerado.

Y cuando parecía que la Primera B ya había entregado suficientes emociones para una sola mañana, todavía quedaba una vuelta más de esta montaña rusa que se niega a respetar cualquier lógica conocida. Porque después de los triunfos de Richerdi y La Masía, la tabla había vuelto a mutar. Otra vez. Como si estuviera viva. Como si cambiara de forma cada vez que rueda la pelota.

Y en medio de ese caos hermoso apareció La Pandilla. Lo increíble es que arrancó el partido en zona de descenso. Sí. En zona de descenso. Con la presión de saber que los resultados anteriores la habían empujado hacia abajo. Con la obligación de sumar. Con la sensación de que ya no quedaba demasiado margen para especular. Pero al mismo tiempo también sabía algo más. Sabía que si ganaba podía terminar la fecha mirando hacia arriba. Muy arriba.

Una locura absoluta. Porque eso es hoy la Primera B. Un campeonato donde la diferencia entre ascender y descender parece medirse en un par de buenas tardes.

Del otro lado estaba Huevos Rotos. El último equipo en incorporarse a la categoría. El reemplazante que llegó para ocupar un lugar vacante y que, aun sin haber conseguido demasiadas alegrías en la tabla, les hizo sufrir a prácticamente todos los rivales que tuvo enfrente. De esos equipos incómodos. De esos que nunca te regalan nada. De esos que obligan a trabajar cada punto.

Pero La Pandilla entendió la magnitud del momento. Y salió a jugar como juegan los equipos que sienten que el campeonato todavía tiene algo reservado para ellos. El triunfo fue contundente. Construido desde distintas manos y distintos pies. Porque apareció Leiva para aportar desde el arco, una de esas historias tan lindas que tiene el fútbol amateur cuando los arqueros también dejan su firma en la red. Porque Alejo volvió a demostrar por qué es una referencia ofensiva y sumó dos goles fundamentales. Porque Mati Fernández, uno de los estandartes del equipo, también clavó un doblete en una actuación de las que sostienen campañas. Y porque Seba Sosa, incorporación de la casa, volvió a decir presente cuando el equipo lo necesitó.

La Pandilla atacó, golpeó en los momentos justos y terminó construyendo una victoria que vale mucho más que tres puntos. Porque mientras el partido se desarrollaba, la tabla seguía cambiando.
Y cuando llegó el pitazo final ocurrió algo que parece inventado. La Pandilla había arrancado la mañana en descenso. Y la terminó en ascenso. No cerca. No peleándolo. No soñándolo. En zona de ascenso. Escolta.

Si alguien escribiera este guion para una película probablemente le dirían que exageró. Pero no hay exageración. Está pasando. Acá. Ahora. En la Primera B del Apertura 2026.

Del lado de Huevos Rotos también hubo motivos para levantar la cabeza. Porque volvió a aparecer su capitán, su presidente, su bandera futbolera. Jecha Etcheverry jugó con la rebeldía de los que se niegan a rendirse. Viniendo de una lesión, lejos de su mejor condición física, probablemente jugando a un setenta por ciento de sus posibilidades, salió a competir igual. Y dejó una muestra de carácter. Tres goles. Tres. Como diciendo presente. Como recordándole a todos quién es. Como dejando claro que todavía queda fútbol en esos botines. Hay jugadores que hablan mucho. Hay jugadores que se explican solos cuando empieza el partido. Y Jecha pertenece a esa segunda categoría. A la de los que aparecen cuando la pelota quema.

Por eso, aunque la victoria fue para La Pandilla, el reconocimiento también merece viajar hacia el otro banco. Porque competir lesionado, dar la cara y seguir liderando a los tuyos cuando las cosas no salen es una forma de valentía que el fútbol siempre termina respetando.

Y así se cerró una fecha inolvidable para la Primera B. Richerdi arrancó la revolución. La Masía la profundizó. Y La Pandilla terminó de poner el campeonato patas para arriba. Ahora faltan apenas dos fechas. Y nadie sabe qué va a pasar. Porque el líder no puede relajarse. Porque los que pelean arriba miran el descenso. Porque los que estaban abajo hoy sueñan con ascender. Y porque esta categoría decidió convertir cada domingo en una novela distinta.

Una novela donde nadie tiene garantizado el final. Y donde La Pandilla acaba de protagonizar uno de los capítulos más extraordinarios del año: pasar del descenso al ascenso en apenas noventa minutos de fútbol.

Huevos Rotos FC

La Pandilla

4

7

Nro Jugador Goles Pts Nro Jugador Goles Pts
1 Ortelli, Martín 7,5 1 Leiva, Joel 1 8,0
4 Belvedere, Eloy 6,0 2 Fernández, Matías 2 8,0
5 Gourdy, Agustín 6,0 4 Huguetti, Alejo 7,0
7 Villar, Tobías 1 7,0 9 Alejo, Kevin 2 8,0
8 Cirelli, Valentino 6,0 18 Sosa, Sebastián 1 8,0
10 Etcheverry, Jesús 3 8,0 22 Huguetti, Tomás 1 7,0
13 Flores, Joaquín 6,5
PROMEDIO: 6,71 PROMEDIO: 7,67
PARTIDO: Bueno ÁRBITRO: Ezequiel
AMONESTADOS: Huguetti, T. (La Pandilla)

Otros resultados de la fecha

APERTURA 2026

Primera B - Fecha 12 - 31/05/2026
Huevos Rotos FC 4 - 7 La Pandilla
A la Tibia 0 - 4 La Masía
Richerdi FC 6 - 5 Ratoes