Lo dieron vuelta cuando Kevin volvió de la laguna.

De la mano del 9

La Pandilla sorprendió a Richerdi.

Y así como la Primera A abrió el fuego bien temprano, la Primera B empezó a rodar con esa intensidad particular que tiene siempre esta categoría. La B del verde césped es un territorio bravo, una especie de frontera futbolera donde conviven equipos que vienen heridos de la A con otros que llegan con la ilusión fresca desde la C. Dos que bajaron pero siguen teniendo oficio de categoría grande, dos que subieron empujando desde abajo y quieren demostrar que no fue casualidad, y en el medio los que ya conocen la división, que no ascendieron pero tampoco cayeron. Por eso cada partido se juega como si valiera doble. En fútbol seis contra seis los espacios son cortos, las decisiones tienen que ser rápidas y cualquier distracción te cuesta un gol. Acá no hay demasiado tiempo para pensar: la pelota va, vuelve, y si dudás medio segundo el rival ya está festejando.

A las diez y diez de la mañana se cruzaron Richerdi y La Pandilla, dos equipos que venían con historias distintas pero con ambición parecida. Richerdi con su recorrido en la categoría, más de un año compitiendo en el verde césped, con jugadores que ya saben cómo se respira este fútbol corto, intenso, sin pausa. Y enfrente La Pandilla, el equipo sensación del último Clausura, tercero en aquel torneo, con esa vibra de grupo que viene creciendo y que ya se ganó el respeto de todos.

El partido arrancó bien parejo, como suele pasar en la B. Nadie regalaba nada, cada pelota se peleaba como si fuera la última. El primer tiempo fue cerrado, apretado, de esos que se juegan mucho en la mitad de la cancha pero donde cualquier chispazo puede cambiar todo. Y Richerdi encontró en sus zurdos una forma de lastimar. Porque cuando la pelota le quedó a Ventriglia ya se sabe que algo puede pasar. Agarró una, acomodó el cuerpo y sacó un zurdazo tremendo, de esos que salen limpios y viajan directo a la red. Inatajable. Después vendría otro gol suyo también, confirmando lo que ya sabemos todos: cuando Ventriglia se perfila para la zurda hay que empezar a preocuparse.

Y del otro lado del ataque apareció Juanma, que es de esos jugadores que te recorren la cancha entera sin hacer demasiado ruido pero cuando lo mirás bien ya participó de todo. Carrilero por izquierda, delantero por derecha, encarando hacia adentro, buscando el centro del juego. Hizo un primer tiempo enorme, moviéndose entre líneas, ofreciendo siempre una salida.

Así se fue armando ese 2 a 2 con el que se cerró la primera mitad. Un resultado justo para un partido muy disputado, donde cada equipo había mostrado lo suyo.

Pero el fútbol tiene esos momentos donde un jugador decide que es hora de aparecer.

En el primer tiempo Kevin Alejo, el nueve de La Pandilla, había pasado medio desapercibido. Laguneando, como se dice en la jerga. No le llegaba una clara, o tal vez él mismo no había entrado del todo en el partido. A veces pasa, los nueves viven de la pelota y si no la tocan se enfrían.

Pero apenas empezó el segundo tiempo algo cambió. Le dieron la primera, y la mandó adentro. Después le dieron otra… y otra vez adentro. Dos pepas en cuestión de minutos y el partido empezó a inclinarse. Porque además del gol empezó a hacer jugar a todos. Se la tiraban de espaldas, la aguantaba. De frente, la descargaba. Giraba, distribuía, abría espacios. En quince minutos Kevin Alejo había cambiado el partido entero.

Y cuando el nueve entra en ritmo, todo el equipo crece. Sala, Cejas, los que venían trabajando el partido en silencio, empezaron a encontrar más espacios. La pelota ya tenía un faro en el medio del ataque, alguien que la pedía siempre y que resolvía bien. A veces el fútbol es así de simple: aparece el nueve y todo empieza a tener sentido.

Richerdi, igual, había hecho un buen partido. Incluso presentó a Godaly eb el arco, que tuvo intervenciones importantes, salvando algunas jugadas que podrían haber sido letales antes. Pero cuando La Pandilla sacó esa ventaja de dos goles el partido cambió de escenario. Y ahí Richerdi tuvo que salir a buscar algo distinto, a correr más riesgos.

Y no es lo mismo.

Porque Richerdi es un equipo que se siente cómodo cuando puede jugar su fútbol, cuando maneja el ritmo, cuando no tiene la obligación de ir desesperado hacia adelante. Cuando lo obligan a cambiar esa estructura, a lanzarse, a probar otras cosas, empieza a perder parte de lo que lo hace fuerte. Y ahí se fue diluyendo un poco todo lo bueno que había mostrado al principio.

El partido terminó siendo un espectáculo intenso, de esos que explican perfectamente lo que es la Primera B de Depoencuentros. Cerrado, competitivo, cambiante. Con momentos para los dos, con goles, con un nueve que apareció en el momento justo para torcer la historia.

La Pandilla pegó primero en esta nueva temporada y dejó claro que sigue siendo un equipo peligroso. Richerdi mostró que tiene herramientas y que cuando logra jugar a lo suyo puede complicar a cualquiera.

La B recién empieza, pero ya dejó un mensaje claro: acá nadie regala nada. Y cada domingo va a ser una batalla futbolera donde el que esté más despierto se queda con la sonrisa.

Richerdi FC

La Pandilla

4

7

Nro Jugador Goles Pts Nro Jugador Goles Pts
1 Godaly, Agustín 6,5 1 Leiva, Joel 7,0
2 Cullari, Agustín 6,0 2 Fernández, Matías 1 7,5
7 Pérez, Agustín 1 7,0 4 Huguetti, Alejo 7,0
8 Tesone, Joaquín 6,0 8 Cejas, Imanol 2 7,5
9 Vuga, Bautista 6,5 9 Alejo, Kevin 2 7,5
10 Gimenez, J. Manuel 1 7,0 10 Salas, Matías 2 7,5
19 Ventriglia, Lucas 2 7,5 11 Lopardo, Lihuel 7,0
20 Guida, Fernando 6,0
PROMEDIO: 6,56 PROMEDIO: 7,29
PARTIDO: Bueno ÁRBITRO: Ezequiel
AMONESTADOS: Guida, F. (Richerdi FC)

Historial

La Pandilla 6 - 1 Richerdi FC

Otros resultados de la fecha

APERTURA 2026

Primera B - Fecha 1 - 08/03/2026
La Masía 6 - 1 Cortala Pipo FC
Ratoes 4 - 3 San Marino
Richerdi FC 4 - 7 La Pandilla