Domingo temprano, nueve de la mañana clavadas, de esas mañanas en las que el verde césped todavía está fresco y la pelota parece que pesa un poco menos. Arranca una temporada nueva, Apertura 2026, la vigésima ya de esta historia que venimos escribiendo entre todos, y el destino quiso que la Primera A abra el telón con un duelo que ya venía cargado de sentido. De un lado Parne Kipada, el campeón del Clausura 2025 y también dueño de la Copa de Oro a mitad de año, bicampeón, con esa espalda que te dan los títulos cuando salís a la cancha. Del otro lado el Dream Team, recién ascendido, flamante campeón de la B, con esa mezcla linda de ilusión y hambre que traen los equipos que vienen de ganar y que sienten que el salto es ahora. Campeón contra campeón, así, sin vueltas, para abrir la temporada.
Y cuando la pelota empezó a rodar se vio rápido por dónde iba a pasar la historia. Parne jugó con esa tranquilidad que tienen los equipos que ya se conocen de memoria, que no se desesperan, que saben que el partido dura lo que dura y que las oportunidades llegan. Cerebral, ordenado, firme. Y también con jerarquía, porque a veces el fútbol se explica fácil: cuando aparecen los que aparecen siempre, las cosas se acomodan.
El primer grito del año, la primera pepa del Apertura, llevó una firma que ya no sorprende a nadie en Depoencuentros. Valen Bavio. El diez de Parne. El de las pelotas calientes, el que no se esconde cuando el partido pide carácter. La jugada nació desde atrás, con el arquero dejando la pelota a los pies del diez, levanta la cabeza, la abre a un costado y arranca la corrida. Y ahí aparece Tommy Iriarte, que se tomó su tiempo exacto para meter un pase filtrado, cruzado, de esos que parten la defensa en dos que cayó en los pies de Bavio, fue de área a área, sin frenar, y cuando llegó al momento de definir no dudó. Primera pepa del año adentro. Gol del campeón. Gol del diez. Y el mensaje quedó claro desde temprano.
Igual el Dream Team no se quedó mirando la película. Porque el fútbol tiene eso, te golpea pero también te da la chance de responder. Tuvieron la suya, clara, de esas que si entran cambian el ánimo de todo. Pero ahí apareció Matata Simkin, el arquero de Parne, volando como si tuviera capa. Tapada grande, de reflejo, de arquero que está despierto. Superman dicen algunos cuando vuela así. Y con esa atajada también dejó claro algo: hacerle un gol al bicampeón no iba a ser sencillo. No este domingo.
A partir de ahí el partido se fue inclinando de a poco. Sin apuro, sin estridencias, pero con autoridad. Parne manejó los tiempos, tocó cuando había que tocar, aceleró cuando vio el hueco. Y los goles empezaron a caer con nombres que ya forman parte de la historia del equipo, esa famosa mesa chica que aparece siempre cuando hay que empujar el carro.
El segundo lo firmó Ale Reboredo, Vitamina Reboredo para los que lo conocen de verdad. Uno de los fundadores, de los que estaban cuando todo arrancaba. Y el gol fue bien a su estilo: presión, colmillo, hambre. Le comió los pies al defensor, le mordió la pelota como si fuera la última del partido y cuando quedó suelta no perdonó. Derechazo fuerte, adentro. De esos goles que nacen del carácter.
Y claro, cuando la red se mueve en Depoencuentros muchas veces hay un nombre que aparece casi por costumbre. El Zorro Zorzoli. Porque los goleadores viven de eso, de oler el momento justo, de estar donde la pelota cae. Y el Zorro otra vez dijo presente, sumando lo suyo a una mañana que ya venía tomando color de campeón.
Entre Iriarte manejando los hilos, Bavio marcando el camino desde el diez, Reboredo empujando con su energía y el Zorro haciendo lo que hacen los goleadores, los Napolitanos fueron armando un 5 a 0 contundente. De esos resultados que explican un poco lo que pasó en la cancha pero no todo, porque el Dream Team también jugó, también corrió, también peleó cada pelota. Y el que alguna vez subió de categoría sabe que los primeros partidos son así, de aprendizaje, de acomodarse al ritmo nuevo, de entender que en la A nadie te regala nada.
Pero el fútbol tiene memoria corta y corazón grande. Hoy el campeón mostró por qué sigue siendo el campeón. Orden, jerarquía, oficio. Y el Dream Team, que llegó hasta acá ganando y mereciendo su lugar, ya sabe lo que es medirse con los mejores. Esto recién empieza. La temporada es larga, las revanchas llegan y la pelota siempre da otra oportunidad.
Porque en Depoencuentros es así. Uno gana y se abraza con los suyos. Otro pierde y se queda con la bronca en el pecho. Pero todos se van con algo, con la camiseta transpirada, con la historia del domingo para contar en la semana, con esa sensación de que mientras la redonda siga rodando siempre habrá otro partido para volver a intentarlo. Y al final de cuentas, de eso se trata este juego hermoso que seguimos defendiendo desde 2007: de competir, de compartir y de volver el domingo que viene con las mismas ganas. Porque la pelota, la caprichosa, siempre vuelve a girar.
Parne Kipada
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Dream Team
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5 |
0 |
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| Nro | Jugador | Goles | Pts | Nro | Jugador | Goles | Pts |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Domínguez Simkin, M. | 7,5 | 1 | Fernández, Lucas | 6,0 | ||
| 3 | Lencina, Valentín | 7,0 | 2 | Amelio, Alejandro | 6,0 | ||
| 5 | Iriarte, Tomás | 1 | 8,0 | 5 | Bedouret, Mauricio | 6,0 | |
| 7 | Palacio, Facundo | 7,0 | 6 | Bedouret, Raúl | 7,0 | ||
| 8 | Piedrafita, Santiago | 7,0 | 8 | Posadas, Rodrigo | 6,0 | ||
| 10 | Bavio, Valentino | 2 | 8,0 | 9 | Aguiló, Gastón | 6,0 | |
| 13 | Zorzoli, Juan P. | 1 | 7,5 | 10 | Orellano, Matías | 6,0 | |
| 19 | Reboredo, Alejandro | 1 | 7,5 | 11 | Amelio, Nicolás | 6,0 | |
| 23 | Colle, Lucas | 7,0 | 18 | Aguiló, Ignacio | 6,0 | ||
| 92 | Dottori, Martín | 6,5 | |||||
| PROMEDIO: | 7,30 | PROMEDIO: | 6,11 | ||||
| PARTIDO: Bueno | ÁRBITRO: Ezequiel | ||||||
| AMONESTADOS: | |||||||
| Parne Kipada | 4 - 2 | Dream Team |
| Nolimpio | 4 - 5 | Guerreros Z |
| Jogo Bonito | 7 - 3 | Los Alamos |
| Allax | 5 - 4 | Cronos FC |
| Parne Kipada | 5 - 0 | Dream Team |